La Corporación Venezolana de Petróleo (PDVSA) anunció de repente que negociaba con Estados Unidos la venta de petróleo crudo, enviando una señal que tiene profundas implicaciones políticas y económicas. Bajo la presión de la caída del régimen de Maduro, la paralización de las exportaciones de petróleo y el agotamiento de las reservas en dólares, esta negociación podría marcar un momento clave en la transición de Venezuela de la resistencia a las sanciones hacia la cooperación internacional.
El cambio de régimen altera las reglas del juego
Según las últimas noticias, Estados Unidos arrestó al presidente venezolano Nicolás Maduro bajo cargos de narcotráfico y lavado de dinero. Este evento político ha desencadenado una serie de reacciones en cadena en solo unos días. Con la caída del antiguo régimen, las relaciones entre Venezuela y EE. UU. han dado un giro dramático — pasando de una larga confrontación sancionatoria a una fase de negociaciones y cooperación.
El anuncio de PDVSA de negociar con EE. UU. la venta de petróleo crudo es, en esencia, una señal de que el nuevo régimen busca agradar a Washington. Esto no es solo una transacción comercial, sino también una muestra de reajuste político.
La realidad de la paralización de las exportaciones de petróleo
Para entender la urgencia de esta negociación, hay que comprender la situación actual de Venezuela. Según información relevante, Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo (aproximadamente 3030 mil millones de barriles, el 17% del total mundial), pero su producción actual es inferior a 1 millón de barriles diarios, representando solo el 1% de la producción global.
Aún más grave, bajo el bloqueo petrolero sostenido por EE. UU., las exportaciones de petróleo venezolano están en estado de estancamiento. Incluso la petrolera Chevron, que cuenta con permisos operativos del gobierno estadounidense, ha detenido sus envíos a EE. UU. desde el 1 de enero. Las reservas terrestres de PDVSA siguen aumentando, y los diluyentes utilizados para mezclar el petróleo pesado venezolano se han agotado, por lo que la compañía ha comenzado a cerrar campos y pozos.
En este contexto, reabrir los canales de exportación se ha convertido en una cuestión de supervivencia, más allá de lo económico.
La actitud de Wall Street refleja las expectativas del mercado
La reacción de los mercados de capitales suele ser la mejor indicadora. Según informes recientes, Jared Blair, gerente de inversiones, afirmó que “las expectativas de recuperación del valor de la deuda venezolana han mejorado”. Los bonos venezolanos han subido considerablemente: los bonos con vencimiento en 2034 subieron casi 10 centavos tras la noticia, y los bonos de 2031 alcanzaron los 42.60 centavos.
Este aumento refleja un optimismo en Wall Street respecto a la situación de Venezuela tras el cambio de régimen. Los inversores están atentos a posibles reestructuraciones de deuda y a la inyección de fondos petroleros, interpretando las negociaciones con EE. UU. como una señal positiva.
La ficha oculta: el papel geopolítico de las reservas de Bitcoin
Otra faceta poco conocida de estas negociaciones es el fondo de respaldo en criptomonedas. Según análisis de inteligencia, Venezuela ha acumulado desde 2018 reservas de Bitcoin y USDT por valor superior a 600 mil millones de dólares para evadir sanciones. Este “fondo sombra” incluye entre 600,000 y 660,000 BTC, comparable a MicroStrategy y mucho mayor que las reservas de El Salvador.
¿Cómo se han acumulado estos activos? Según información, Venezuela ha seguido tres caminos:
Intercambio de oro: en 2018 exportó 73.2 toneladas de oro (valor aproximado de 2,7 mil millones de dólares), parte de las cuales se convirtió en BTC cuando el precio estuvo bajo (unos 5000 dólares)
Liquidación petrolera: entre 2023 y 2025, PDVSA solicitó que el comercio de petróleo se liquidara en USDT, posteriormente convertido en Bitcoin
Confiscación de mineros: incautación de granjas de minería privadas, transfiriendo directamente las monedas minadas al patrimonio estatal
Estos activos en criptomonedas podrían convertirse en fichas de negociación invisibles, añadiendo complejidad a la situación.
¿Por qué los precios del petróleo no suben sino que bajan?
Es importante notar que, aunque Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, en 2025 los precios mundiales del crudo cayeron más del 18%, marcando la mayor caída anual desde el inicio de la pandemia. Esto se debe a que los fundamentos del mercado global de petróleo han cambiado radicalmente: la oferta ha superado a la demanda, y las preocupaciones por un exceso de suministro se han intensificado.
Por lo tanto, incluso si Venezuela reanuda las exportaciones a EE. UU., el impacto en los precios mundiales del petróleo podría ser limitado.
Resumen
La negociación petrolera entre Venezuela y EE. UU. parece una simple transacción comercial, pero en realidad es una consecuencia inevitable tras un terremoto político. El cambio de régimen rompe con el patrón de confrontación anterior, y la realidad de las exportaciones paralizadas obliga al nuevo gobierno a actuar. La actitud optimista de Wall Street refleja la aceptación del mercado ante esta transformación.
Esto podría marcar el inicio de una recuperación de Venezuela en el mercado internacional de petróleo, pero la verdadera complejidad radica en las reservas ocultas en Bitcoin, los cambios en la política de sanciones de EE. UU. y la caída global de los precios del petróleo. Lo crucial será si las negociaciones se traducirán en flujos reales de exportación y si el nuevo régimen podrá obtener suficientes divisas para aliviar la crisis económica.
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Después de la caída de Maduro, ¿por qué Venezuela tiene tanta prisa en negociar petróleo con Estados Unidos?
La Corporación Venezolana de Petróleo (PDVSA) anunció de repente que negociaba con Estados Unidos la venta de petróleo crudo, enviando una señal que tiene profundas implicaciones políticas y económicas. Bajo la presión de la caída del régimen de Maduro, la paralización de las exportaciones de petróleo y el agotamiento de las reservas en dólares, esta negociación podría marcar un momento clave en la transición de Venezuela de la resistencia a las sanciones hacia la cooperación internacional.
El cambio de régimen altera las reglas del juego
Según las últimas noticias, Estados Unidos arrestó al presidente venezolano Nicolás Maduro bajo cargos de narcotráfico y lavado de dinero. Este evento político ha desencadenado una serie de reacciones en cadena en solo unos días. Con la caída del antiguo régimen, las relaciones entre Venezuela y EE. UU. han dado un giro dramático — pasando de una larga confrontación sancionatoria a una fase de negociaciones y cooperación.
El anuncio de PDVSA de negociar con EE. UU. la venta de petróleo crudo es, en esencia, una señal de que el nuevo régimen busca agradar a Washington. Esto no es solo una transacción comercial, sino también una muestra de reajuste político.
La realidad de la paralización de las exportaciones de petróleo
Para entender la urgencia de esta negociación, hay que comprender la situación actual de Venezuela. Según información relevante, Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo (aproximadamente 3030 mil millones de barriles, el 17% del total mundial), pero su producción actual es inferior a 1 millón de barriles diarios, representando solo el 1% de la producción global.
Aún más grave, bajo el bloqueo petrolero sostenido por EE. UU., las exportaciones de petróleo venezolano están en estado de estancamiento. Incluso la petrolera Chevron, que cuenta con permisos operativos del gobierno estadounidense, ha detenido sus envíos a EE. UU. desde el 1 de enero. Las reservas terrestres de PDVSA siguen aumentando, y los diluyentes utilizados para mezclar el petróleo pesado venezolano se han agotado, por lo que la compañía ha comenzado a cerrar campos y pozos.
En este contexto, reabrir los canales de exportación se ha convertido en una cuestión de supervivencia, más allá de lo económico.
La actitud de Wall Street refleja las expectativas del mercado
La reacción de los mercados de capitales suele ser la mejor indicadora. Según informes recientes, Jared Blair, gerente de inversiones, afirmó que “las expectativas de recuperación del valor de la deuda venezolana han mejorado”. Los bonos venezolanos han subido considerablemente: los bonos con vencimiento en 2034 subieron casi 10 centavos tras la noticia, y los bonos de 2031 alcanzaron los 42.60 centavos.
Este aumento refleja un optimismo en Wall Street respecto a la situación de Venezuela tras el cambio de régimen. Los inversores están atentos a posibles reestructuraciones de deuda y a la inyección de fondos petroleros, interpretando las negociaciones con EE. UU. como una señal positiva.
La ficha oculta: el papel geopolítico de las reservas de Bitcoin
Otra faceta poco conocida de estas negociaciones es el fondo de respaldo en criptomonedas. Según análisis de inteligencia, Venezuela ha acumulado desde 2018 reservas de Bitcoin y USDT por valor superior a 600 mil millones de dólares para evadir sanciones. Este “fondo sombra” incluye entre 600,000 y 660,000 BTC, comparable a MicroStrategy y mucho mayor que las reservas de El Salvador.
¿Cómo se han acumulado estos activos? Según información, Venezuela ha seguido tres caminos:
Estos activos en criptomonedas podrían convertirse en fichas de negociación invisibles, añadiendo complejidad a la situación.
¿Por qué los precios del petróleo no suben sino que bajan?
Es importante notar que, aunque Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, en 2025 los precios mundiales del crudo cayeron más del 18%, marcando la mayor caída anual desde el inicio de la pandemia. Esto se debe a que los fundamentos del mercado global de petróleo han cambiado radicalmente: la oferta ha superado a la demanda, y las preocupaciones por un exceso de suministro se han intensificado.
Por lo tanto, incluso si Venezuela reanuda las exportaciones a EE. UU., el impacto en los precios mundiales del petróleo podría ser limitado.
Resumen
La negociación petrolera entre Venezuela y EE. UU. parece una simple transacción comercial, pero en realidad es una consecuencia inevitable tras un terremoto político. El cambio de régimen rompe con el patrón de confrontación anterior, y la realidad de las exportaciones paralizadas obliga al nuevo gobierno a actuar. La actitud optimista de Wall Street refleja la aceptación del mercado ante esta transformación.
Esto podría marcar el inicio de una recuperación de Venezuela en el mercado internacional de petróleo, pero la verdadera complejidad radica en las reservas ocultas en Bitcoin, los cambios en la política de sanciones de EE. UU. y la caída global de los precios del petróleo. Lo crucial será si las negociaciones se traducirán en flujos reales de exportación y si el nuevo régimen podrá obtener suficientes divisas para aliviar la crisis económica.