Cómo el RSI de la relación cobre/oro indica el momento en que el mercado toca fondo
La desaceleración en el ritmo de venta de los grandes tenedores (ballenas), y por qué esto favorece a los optimistas
La predicción de una “edad de hielo de los criptoactivos” en 2026, y cómo las perspectivas del mercado están divididas
Posible indicador adelantado del movimiento del mercado de Bitcoin por la tendencia del mercado de metales
Existe un patrón interesante señalado por el analista de criptoactivos Lark Davis. Es la hipótesis de que la tendencia de los precios del oro y la plata funciona como una señal para predecir la dirección del mercado de criptoactivos.
Actualmente, el precio de Bitcoin en USD se mantiene en un rango estrecho. Al mismo tiempo, el oro y la plata también comienzan a mostrar una tendencia alcista. Al observar la correlación entre estas clases de activos, surge un esquema de liquidez interesante.
Es posible que el dinero de los inversores que ha obtenido beneficios en oro y plata cambie su inversión hacia los criptoactivos. Si este escenario se materializa, podría convertirse en uno de los catalizadores clave para el aumento del mercado en 2026.
El RSI de la relación cobre/oro formando una señal de fondo
Lo que llama la atención en el análisis de Lark Davis es que, cuando el RSI de la relación cobre/oro vuelve a probar niveles bajos, el mercado de Bitcoin tiende a subir. Curiosamente, este ciclo también se ha confirmado durante la reciente caída abrupta de Bitcoin.
Si los patrones pasados se repiten, en 2026 es probable que Bitcoin experimente una fase de rebote. Varios factores fundamentales también respaldan esta visión optimista.
La presión de venta de las ballenas (grandes tenedores) se está suavizando
A lo largo de 2025, se ha observado que las direcciones conocidas como ballenas, que mantienen grandes cantidades de Bitcoin, han estado vendiendo en gran volumen. En particular, en diciembre, el ritmo de venta se aceleró.
Sin embargo, los datos recientes de la cadena sugieren que esta ola de ventas ha llegado a su fin. Es decir, las ballenas a largo plazo ya no están realizando grandes beneficios.
Este fenómeno tiene un significado importante para el mercado. La desaparición de la presión de venta continua por parte de los inversores a largo plazo indica que las condiciones para sostener el mercado están mejorando. Sin embargo, para que los optimistas tomen el control, es imprescindible que la demanda de compra se manifieste claramente.
El momento en que la desaceleración en las ventas de las ballenas coincide con el patrón de relación oro/plata mencionado anteriormente. Pero, para que Bitcoin entre en una fase de subida significativa, aún se requieren algunos requisitos adicionales.
Especialmente importante es la demanda de compra por parte de inversores institucionales y grandes jugadores como las ballenas. Sin embargo, los datos recientes del mercado muestran que la actividad de las ballenas sigue siendo débil, y que el dinero de los inversores institucionales está fluyendo en sentido contrario.
No desaparece la preocupación de que la edad de hielo de los criptoactivos continúe en 2026
El estado actual del mercado refleja una clara división en la psicología de los inversores. Los indicadores técnicos y los datos en cadena muestran un escenario optimista, pero no se puede descartar una posible tendencia contraria.
Algunos observadores del mercado todavía advierten que Bitcoin podría seguir bajando. Medios como Barron’s sugieren que el mercado ha entrado en una fase de “invierno de los criptoactivos” que podría extenderse hasta 2026.
Históricamente, los inviernos de los criptoactivos se caracterizan por la escasez de demanda, la presión a la baja en los precios y la inactividad en la actividad en cadena. La situación actual del mercado refleja en gran medida estas características.
Además, el escenario de un invierno de los criptoactivos en 2026 también implica que el ciclo de 4 años aún no ha llegado a su fase final. Esto contrasta con las expectativas de algunos que anticipaban un cambio hacia un “superciclo”.
El sentimiento general del mercado sigue dominado por un miedo excesivo. Si se suma una débil demanda de compra, el mercado aún no estaría preparado para un gran movimiento alcista. Sin embargo, a partir de enero, podrían comenzar a actuar nuevas dinámicas de mercado.
La incertidumbre generalizada en la dirección del mercado sugiere que muchos inversores mantendrán una postura de espera hasta que reciban señales claras del mercado.
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Señal de relación cobre/oro que indica el próximo cambio en el mercado de Bitcoin y el cambio en la presión de venta de las ballenas
Organización de puntos
Posible indicador adelantado del movimiento del mercado de Bitcoin por la tendencia del mercado de metales
Existe un patrón interesante señalado por el analista de criptoactivos Lark Davis. Es la hipótesis de que la tendencia de los precios del oro y la plata funciona como una señal para predecir la dirección del mercado de criptoactivos.
Actualmente, el precio de Bitcoin en USD se mantiene en un rango estrecho. Al mismo tiempo, el oro y la plata también comienzan a mostrar una tendencia alcista. Al observar la correlación entre estas clases de activos, surge un esquema de liquidez interesante.
Es posible que el dinero de los inversores que ha obtenido beneficios en oro y plata cambie su inversión hacia los criptoactivos. Si este escenario se materializa, podría convertirse en uno de los catalizadores clave para el aumento del mercado en 2026.
El RSI de la relación cobre/oro formando una señal de fondo
Lo que llama la atención en el análisis de Lark Davis es que, cuando el RSI de la relación cobre/oro vuelve a probar niveles bajos, el mercado de Bitcoin tiende a subir. Curiosamente, este ciclo también se ha confirmado durante la reciente caída abrupta de Bitcoin.
Si los patrones pasados se repiten, en 2026 es probable que Bitcoin experimente una fase de rebote. Varios factores fundamentales también respaldan esta visión optimista.
La presión de venta de las ballenas (grandes tenedores) se está suavizando
A lo largo de 2025, se ha observado que las direcciones conocidas como ballenas, que mantienen grandes cantidades de Bitcoin, han estado vendiendo en gran volumen. En particular, en diciembre, el ritmo de venta se aceleró.
Sin embargo, los datos recientes de la cadena sugieren que esta ola de ventas ha llegado a su fin. Es decir, las ballenas a largo plazo ya no están realizando grandes beneficios.
Este fenómeno tiene un significado importante para el mercado. La desaparición de la presión de venta continua por parte de los inversores a largo plazo indica que las condiciones para sostener el mercado están mejorando. Sin embargo, para que los optimistas tomen el control, es imprescindible que la demanda de compra se manifieste claramente.
El momento en que la desaceleración en las ventas de las ballenas coincide con el patrón de relación oro/plata mencionado anteriormente. Pero, para que Bitcoin entre en una fase de subida significativa, aún se requieren algunos requisitos adicionales.
Especialmente importante es la demanda de compra por parte de inversores institucionales y grandes jugadores como las ballenas. Sin embargo, los datos recientes del mercado muestran que la actividad de las ballenas sigue siendo débil, y que el dinero de los inversores institucionales está fluyendo en sentido contrario.
No desaparece la preocupación de que la edad de hielo de los criptoactivos continúe en 2026
El estado actual del mercado refleja una clara división en la psicología de los inversores. Los indicadores técnicos y los datos en cadena muestran un escenario optimista, pero no se puede descartar una posible tendencia contraria.
Algunos observadores del mercado todavía advierten que Bitcoin podría seguir bajando. Medios como Barron’s sugieren que el mercado ha entrado en una fase de “invierno de los criptoactivos” que podría extenderse hasta 2026.
Históricamente, los inviernos de los criptoactivos se caracterizan por la escasez de demanda, la presión a la baja en los precios y la inactividad en la actividad en cadena. La situación actual del mercado refleja en gran medida estas características.
Además, el escenario de un invierno de los criptoactivos en 2026 también implica que el ciclo de 4 años aún no ha llegado a su fase final. Esto contrasta con las expectativas de algunos que anticipaban un cambio hacia un “superciclo”.
El sentimiento general del mercado sigue dominado por un miedo excesivo. Si se suma una débil demanda de compra, el mercado aún no estaría preparado para un gran movimiento alcista. Sin embargo, a partir de enero, podrían comenzar a actuar nuevas dinámicas de mercado.
La incertidumbre generalizada en la dirección del mercado sugiere que muchos inversores mantendrán una postura de espera hasta que reciban señales claras del mercado.