En la lucha por los activos de refugio en 2023, los metales preciosos se convirtieron silenciosamente en los grandes ganadores. El rendimiento del oro y la plata superó fácilmente a herramientas tradicionales de protección como el franco suizo, el yen y los bonos gubernamentales. ¿Cuál es la fuerza impulsora detrás de esto? La respuesta apunta a los bancos centrales de todos los países, que están aumentando cada vez más su apetito por los metales preciosos.
Los datos de la encuesta de la Asociación Mundial del Oro son reveladores: el 43% de los bancos centrales encuestados dijeron que aumentarán sus reservas de oro, y el 95% cree que las reservas oficiales de oro seguirán creciendo en los próximos 12 meses. Esto no es una fluctuación ocasional, sino un cambio sistemático.
El analista del mercado internacional Jorge Ángel Hake señaló la lógica detrás de esto: desde la crisis de 2008, la confianza en la moneda fiduciaria ha ido disminuyendo lentamente. En ese momento, los países desarrollados iniciaron un ciclo de emisión de deuda a gran escala, y los bancos centrales parecían estar expresando con acciones: los activos físicos son la verdadera tabla de salvación. Esta transferencia de confianza desde las finanzas tradicionales hacia los activos criptográficos está reconfigurando todo el ecosistema del mercado.
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En la lucha por los activos de refugio en 2023, los metales preciosos se convirtieron silenciosamente en los grandes ganadores. El rendimiento del oro y la plata superó fácilmente a herramientas tradicionales de protección como el franco suizo, el yen y los bonos gubernamentales. ¿Cuál es la fuerza impulsora detrás de esto? La respuesta apunta a los bancos centrales de todos los países, que están aumentando cada vez más su apetito por los metales preciosos.
Los datos de la encuesta de la Asociación Mundial del Oro son reveladores: el 43% de los bancos centrales encuestados dijeron que aumentarán sus reservas de oro, y el 95% cree que las reservas oficiales de oro seguirán creciendo en los próximos 12 meses. Esto no es una fluctuación ocasional, sino un cambio sistemático.
El analista del mercado internacional Jorge Ángel Hake señaló la lógica detrás de esto: desde la crisis de 2008, la confianza en la moneda fiduciaria ha ido disminuyendo lentamente. En ese momento, los países desarrollados iniciaron un ciclo de emisión de deuda a gran escala, y los bancos centrales parecían estar expresando con acciones: los activos físicos son la verdadera tabla de salvación. Esta transferencia de confianza desde las finanzas tradicionales hacia los activos criptográficos está reconfigurando todo el ecosistema del mercado.