El problema con la IA de hoy no es la potencia. Es la propiedad.
Un puñado de empresas decide quién tiene acceso, cuánto cuesta y qué sucede con tus datos. Eso no es una economía abierta, es un sistema cerrado. Y aquí es exactamente donde @nesaorg empieza a importar.
Nesa está construyendo una red de IA que no pertenece a ninguna empresa en particular. Sin guardianes centrales, sin reglas ocultas, sin confianza ciega. La IA funciona de manera descentralizada, donde los resultados son verificables, la privacidad está protegida por criptografía y el control se comparte en toda la red. No dependes de promesas corporativas. Confías en las matemáticas.
Lo que realmente me destaca es cómo Nesa cambia quién puede participar. Hoy en día, la IA seria requiere GPUs masivas y presupuestos enormes. Con Nesa, incluso máquinas con solo 2GB de RAM pueden contribuir. Los modelos se dividen, las cargas de trabajo se comparten y dispositivos más pequeños trabajan juntos. Eso abre la puerta a desarrolladores, pequeños equipos e incluso individuos para ser parte de la economía de la IA.
La privacidad es otro gran cambio. La mayoría de las herramientas de IA actuales necesitan tus datos en sus servidores. Nesa no. Mantiene todo encriptado durante el cálculo. Ningún nodo ve tu entrada. Ningún operador puede acceder a tus datos. Eso no es una característica. Es la base.
Y a diferencia de los antiguos proyectos de “IA descentralizada” que se quedaban en lo teórico, Nesa está diseñada para un uso real: Inferencia rápida Ejecución nativa en GPU Modelos fragmentados Rendimiento determinista
En mi opinión, lo que hace a Nesa especial es que no solo descentraliza los pagos o la coordinación. También descentraliza la ejecución en sí misma. La computación, la confianza y la verificación viven dentro del protocolo.
Eso es cuando la IA deja de ser un servicio propiedad de unas pocas empresas y se convierte en un sistema compartido en el que cualquiera puede construir. Eso es cuando la economía de la IA se vuelve real.
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El problema con la IA de hoy no es la potencia. Es la propiedad.
Un puñado de empresas decide quién tiene acceso, cuánto cuesta y qué sucede con tus datos. Eso no es una economía abierta, es un sistema cerrado. Y aquí es exactamente donde @nesaorg empieza a importar.
Nesa está construyendo una red de IA que no pertenece a ninguna empresa en particular. Sin guardianes centrales, sin reglas ocultas, sin confianza ciega. La IA funciona de manera descentralizada, donde los resultados son verificables, la privacidad está protegida por criptografía y el control se comparte en toda la red. No dependes de promesas corporativas. Confías en las matemáticas.
Lo que realmente me destaca es cómo Nesa cambia quién puede participar. Hoy en día, la IA seria requiere GPUs masivas y presupuestos enormes. Con Nesa, incluso máquinas con solo 2GB de RAM pueden contribuir. Los modelos se dividen, las cargas de trabajo se comparten y dispositivos más pequeños trabajan juntos. Eso abre la puerta a desarrolladores, pequeños equipos e incluso individuos para ser parte de la economía de la IA.
La privacidad es otro gran cambio. La mayoría de las herramientas de IA actuales necesitan tus datos en sus servidores. Nesa no. Mantiene todo encriptado durante el cálculo. Ningún nodo ve tu entrada. Ningún operador puede acceder a tus datos. Eso no es una característica. Es la base.
Y a diferencia de los antiguos proyectos de “IA descentralizada” que se quedaban en lo teórico, Nesa está diseñada para un uso real: Inferencia rápida
Ejecución nativa en GPU
Modelos fragmentados
Rendimiento determinista
En mi opinión, lo que hace a Nesa especial es que no solo descentraliza los pagos o la coordinación. También descentraliza la ejecución en sí misma. La computación, la confianza y la verificación viven dentro del protocolo.
Eso es cuando la IA deja de ser un servicio propiedad de unas pocas empresas y se convierte en un sistema compartido en el que cualquiera puede construir.
Eso es cuando la economía de la IA se vuelve real.