El inversor legendario que obtuvo enormes beneficios apostando en contra de la crisis inmobiliaria vuelve a estar en los titulares—esta vez apuntando a lo que él cree que es un mercado de inteligencia artificial inflado artificialmente. Michael Burry ha apostado una cantidad sustancial de capital contra Nvidia y Palantir Technologies, dos empresas que han impulsado el rally del mercado bursátil de este año y que acumulan una valoración combinada que se acerca a $5 billones.
Lo que distingue el último movimiento de Burry de sus anteriores predicciones del mercado no es solo la escala, sino su disposición a hacerlo público tras años de silencio relativo. Su incursión en la publicación de boletines en diciembre—lanzando Cassandra Unchained en Substack con más de 171,000 suscriptores que pagan $379 anualmente—indica un cambio estratégico hacia explicar su perspectiva bajista sobre las acciones de inteligencia artificial.
La cuestión del momento que atormenta a los inversores contrarianos
Una de las vulnerabilidades conocidas de Burry en ciclos pasados del mercado fue la posición prematura. Michael Green, estratega jefe de Simplify Asset Management y también escéptico respecto a las tendencias de inversión predominantes, señala este patrón: “El problema de Michael no era estar equivocado en la dirección—era estar adelantado a la curva.”
Esta crítica tiene peso. Desde su famosa victoria en el mercado inmobiliario, las predicciones de Burry han mostrado resultados claramente dispares. Su señal de “VENDER” en enero de 2023 precedió al colapso del Silicon Valley Bank por dos meses, pero el S&P 500 ha subido aproximadamente un 70% desde entonces. Más tarde, reconoció públicamente este error de cálculo.
La apuesta actual: escala y especificidad
En lugar de una posición especulativa, la jugada de noviembre de Burry demuestra una precisión calculada. Sus opciones de venta, valoradas inicialmente en alrededor de $10 millones, podrían expandirse para superar los $1 mil millones si las acciones objetivo experimentan caídas pronunciadas para 2027. Los objetivos de precio específicos revelan su profundidad analítica: Palantir debe caer a aproximadamente $50 por acción ( desde $200), mientras que Nvidia requiere una caída de aproximadamente el 37% hasta $110 ( actualmente cerca de $190).
Su razonamiento para cada posición difiere notablemente. Para Palantir, Burry identifica debilidades estructurales: dependencia excesiva de contratos gubernamentales, estructuras problemáticas de compensación ejecutiva y una competencia cada vez mayor de actores establecidos como IBM. La valoración de la empresa de software, sostiene, no se alinea con estas realidades operativas.
Las vulnerabilidades de Nvidia, en la evaluación de Burry, provienen de relaciones interconectadas con clientes. Destaca patrones preocupantes entre grandes compradores como Oracle y Meta Platforms—específicamente acuerdos de financiamiento que recuerdan esquemas problemáticos de financiamiento a proveedores, asociados históricamente con empresas como Enron. Además, Burry cuestiona el tratamiento contable respecto a la longevidad de los chips y la depreciación de activos, sugiriendo que estas decisiones inflan artificialmente la rentabilidad reportada.
La respuesta desafiante de los líderes
Alex Karp, CEO de Palantir, descartó la tesis de Burry en CNBC, calificándola de fundamentalmente equivocada y manipuladora del mercado. Nvidia también refutó las acusaciones, emitiendo un comunicado que enfatiza la solidez de su modelo de negocio, la transparencia en sus informes financieros y el compromiso institucional con la integridad.
Desde la divulgación de Burry el 3 de noviembre, ambas acciones han experimentado presión a la baja, aunque los movimientos han sido volátiles e inconsistentes—difícilmente la capitulación que Burry anticipa.
Paralelismos con las dinámicas de burbujas históricas
En una aparición en un podcast, Burry comparó el fenómeno actual de inversión en IA con la era de las punto-com, aunque con una diferencia crucial. “No fue realmente una burbuja de punto-com,” explicó al anfitrión Michael Lewis. “Fue fundamentalmente una burbuja de transmisión de datos.” El mecanismo subyacente importa: la asignación de capital actual a infraestructuras y empresas de hardware de IA, sugiere, muestra desconexiones similares entre valoraciones y realidad económica subyacente.
La implicación más amplia de la tesis de Burry va más allá del rendimiento de acciones individuales. Si la narrativa de infraestructura de IA colapsa como él predice, podría desencadenarse una cascada: márgenes de beneficio comprimidos, deterioro en los precios de las acciones y, posteriormente, una reducción en los flujos de inversión de capital—minando en última instancia la demanda futura del hardware que impulsa la prominencia actual de Nvidia.
Escepticismo del mercado y realidad en las redes sociales
La comunidad inversora no ha aceptado unánimemente la perspectiva de Burry. Los comentaristas en redes sociales frecuentemente invocan la observación sardónica de que Burry ha “predicho 20 de las últimas dos recesiones,” destacando el costo reputacional de múltiples llamadas prematuras. Su credibilidad, aunque basada en un éxito espectacular, se ha diluido por errores posteriores en varios ciclos de mercado.
Sin embargo, la posición contraria de Burry continúa atrayendo atención precisamente por su especificidad y la escala de su convicción personal. Si esto refleja una identificación premonitoria de una distorsión genuina del mercado o simplemente otra muestra de estar en lo correcto en la dirección pero terriblemente equivocado en el momento, sigue siendo una cuestión sin resolver en los mercados financieros.
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La tesis de inversión en IA bajo fuego: Michael Burry se reafirma en opciones put masivas contra los gigantes tecnológicos
El inversor legendario que obtuvo enormes beneficios apostando en contra de la crisis inmobiliaria vuelve a estar en los titulares—esta vez apuntando a lo que él cree que es un mercado de inteligencia artificial inflado artificialmente. Michael Burry ha apostado una cantidad sustancial de capital contra Nvidia y Palantir Technologies, dos empresas que han impulsado el rally del mercado bursátil de este año y que acumulan una valoración combinada que se acerca a $5 billones.
Lo que distingue el último movimiento de Burry de sus anteriores predicciones del mercado no es solo la escala, sino su disposición a hacerlo público tras años de silencio relativo. Su incursión en la publicación de boletines en diciembre—lanzando Cassandra Unchained en Substack con más de 171,000 suscriptores que pagan $379 anualmente—indica un cambio estratégico hacia explicar su perspectiva bajista sobre las acciones de inteligencia artificial.
La cuestión del momento que atormenta a los inversores contrarianos
Una de las vulnerabilidades conocidas de Burry en ciclos pasados del mercado fue la posición prematura. Michael Green, estratega jefe de Simplify Asset Management y también escéptico respecto a las tendencias de inversión predominantes, señala este patrón: “El problema de Michael no era estar equivocado en la dirección—era estar adelantado a la curva.”
Esta crítica tiene peso. Desde su famosa victoria en el mercado inmobiliario, las predicciones de Burry han mostrado resultados claramente dispares. Su señal de “VENDER” en enero de 2023 precedió al colapso del Silicon Valley Bank por dos meses, pero el S&P 500 ha subido aproximadamente un 70% desde entonces. Más tarde, reconoció públicamente este error de cálculo.
La apuesta actual: escala y especificidad
En lugar de una posición especulativa, la jugada de noviembre de Burry demuestra una precisión calculada. Sus opciones de venta, valoradas inicialmente en alrededor de $10 millones, podrían expandirse para superar los $1 mil millones si las acciones objetivo experimentan caídas pronunciadas para 2027. Los objetivos de precio específicos revelan su profundidad analítica: Palantir debe caer a aproximadamente $50 por acción ( desde $200), mientras que Nvidia requiere una caída de aproximadamente el 37% hasta $110 ( actualmente cerca de $190).
Su razonamiento para cada posición difiere notablemente. Para Palantir, Burry identifica debilidades estructurales: dependencia excesiva de contratos gubernamentales, estructuras problemáticas de compensación ejecutiva y una competencia cada vez mayor de actores establecidos como IBM. La valoración de la empresa de software, sostiene, no se alinea con estas realidades operativas.
Las vulnerabilidades de Nvidia, en la evaluación de Burry, provienen de relaciones interconectadas con clientes. Destaca patrones preocupantes entre grandes compradores como Oracle y Meta Platforms—específicamente acuerdos de financiamiento que recuerdan esquemas problemáticos de financiamiento a proveedores, asociados históricamente con empresas como Enron. Además, Burry cuestiona el tratamiento contable respecto a la longevidad de los chips y la depreciación de activos, sugiriendo que estas decisiones inflan artificialmente la rentabilidad reportada.
La respuesta desafiante de los líderes
Alex Karp, CEO de Palantir, descartó la tesis de Burry en CNBC, calificándola de fundamentalmente equivocada y manipuladora del mercado. Nvidia también refutó las acusaciones, emitiendo un comunicado que enfatiza la solidez de su modelo de negocio, la transparencia en sus informes financieros y el compromiso institucional con la integridad.
Desde la divulgación de Burry el 3 de noviembre, ambas acciones han experimentado presión a la baja, aunque los movimientos han sido volátiles e inconsistentes—difícilmente la capitulación que Burry anticipa.
Paralelismos con las dinámicas de burbujas históricas
En una aparición en un podcast, Burry comparó el fenómeno actual de inversión en IA con la era de las punto-com, aunque con una diferencia crucial. “No fue realmente una burbuja de punto-com,” explicó al anfitrión Michael Lewis. “Fue fundamentalmente una burbuja de transmisión de datos.” El mecanismo subyacente importa: la asignación de capital actual a infraestructuras y empresas de hardware de IA, sugiere, muestra desconexiones similares entre valoraciones y realidad económica subyacente.
La implicación más amplia de la tesis de Burry va más allá del rendimiento de acciones individuales. Si la narrativa de infraestructura de IA colapsa como él predice, podría desencadenarse una cascada: márgenes de beneficio comprimidos, deterioro en los precios de las acciones y, posteriormente, una reducción en los flujos de inversión de capital—minando en última instancia la demanda futura del hardware que impulsa la prominencia actual de Nvidia.
Escepticismo del mercado y realidad en las redes sociales
La comunidad inversora no ha aceptado unánimemente la perspectiva de Burry. Los comentaristas en redes sociales frecuentemente invocan la observación sardónica de que Burry ha “predicho 20 de las últimas dos recesiones,” destacando el costo reputacional de múltiples llamadas prematuras. Su credibilidad, aunque basada en un éxito espectacular, se ha diluido por errores posteriores en varios ciclos de mercado.
Sin embargo, la posición contraria de Burry continúa atrayendo atención precisamente por su especificidad y la escala de su convicción personal. Si esto refleja una identificación premonitoria de una distorsión genuina del mercado o simplemente otra muestra de estar en lo correcto en la dirección pero terriblemente equivocado en el momento, sigue siendo una cuestión sin resolver en los mercados financieros.