Mañana, se espera que el gobierno de Trump lance una política sin precedentes: el plan de "Subasta de Electricidad de Emergencia", que exige a las grandes empresas tecnológicas asumir los costos de nuevas instalaciones de generación de energía. Esta medida se considera un paso clave para abordar la escasez de electricidad provocada por la rápida expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos.
Se informa que el objetivo del plan es impulsar proyectos de generación de energía por un valor de aproximadamente 15 mil millones de dólares, en los que también participará y liderará el mayor operador de la red eléctrica regional de Estados Unidos, PJM. La Casa Blanca opina que, si no se toman medidas de intervención contundentes, la voracidad del sector de IA por la energía elevará aún más los costos de electricidad para hogares y empresas, lo que finalmente afectará a la economía en general.
La presión sobre los precios de la energía ya se ha hecho evidente. Los datos más recientes muestran que en septiembre, el precio minorista promedio de la electricidad en Estados Unidos aumentó un 7.4% interanual, alcanzando un máximo histórico de 18.07 centavos de dólar por kWh. Las facturas de electricidad de muchos hogares han aumentado notablemente, generando preocupaciones generalizadas sobre la "competencia por energía" en los centros de datos.
Trump declaró públicamente esta semana que nunca permitirá que los estadounidenses comunes paguen por la expansión de la capacidad de cálculo de las grandes empresas tecnológicas, afirmando que "el desarrollo de los centros de datos no debe hacerse a costa de un aumento en las tarifas eléctricas familiares". Esta postura se considera una estrategia para preparar el terreno para las elecciones de mitad de mandato del próximo año, buscando ganar apoyo electoral mediante la estabilidad del gasto en el bienestar social.
A medida que la carrera por la inteligencia artificial continúa intensificándose, el suministro de energía se ha convertido en uno de los cuellos de botella principales para la economía estadounidense. Quién pagará por la infraestructura eléctrica adicional y cómo equilibrar la innovación con el bienestar social son ahora los temas más candentes en Washington. Se prevé que la política energética probablemente reemplazará a la inflación y el empleo como el foco principal en la próxima fase de la lucha en los mercados y la política.
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Mañana, se espera que el gobierno de Trump lance una política sin precedentes: el plan de "Subasta de Electricidad de Emergencia", que exige a las grandes empresas tecnológicas asumir los costos de nuevas instalaciones de generación de energía. Esta medida se considera un paso clave para abordar la escasez de electricidad provocada por la rápida expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos.
Se informa que el objetivo del plan es impulsar proyectos de generación de energía por un valor de aproximadamente 15 mil millones de dólares, en los que también participará y liderará el mayor operador de la red eléctrica regional de Estados Unidos, PJM. La Casa Blanca opina que, si no se toman medidas de intervención contundentes, la voracidad del sector de IA por la energía elevará aún más los costos de electricidad para hogares y empresas, lo que finalmente afectará a la economía en general.
La presión sobre los precios de la energía ya se ha hecho evidente. Los datos más recientes muestran que en septiembre, el precio minorista promedio de la electricidad en Estados Unidos aumentó un 7.4% interanual, alcanzando un máximo histórico de 18.07 centavos de dólar por kWh. Las facturas de electricidad de muchos hogares han aumentado notablemente, generando preocupaciones generalizadas sobre la "competencia por energía" en los centros de datos.
Trump declaró públicamente esta semana que nunca permitirá que los estadounidenses comunes paguen por la expansión de la capacidad de cálculo de las grandes empresas tecnológicas, afirmando que "el desarrollo de los centros de datos no debe hacerse a costa de un aumento en las tarifas eléctricas familiares". Esta postura se considera una estrategia para preparar el terreno para las elecciones de mitad de mandato del próximo año, buscando ganar apoyo electoral mediante la estabilidad del gasto en el bienestar social.
A medida que la carrera por la inteligencia artificial continúa intensificándose, el suministro de energía se ha convertido en uno de los cuellos de botella principales para la economía estadounidense. Quién pagará por la infraestructura eléctrica adicional y cómo equilibrar la innovación con el bienestar social son ahora los temas más candentes en Washington. Se prevé que la política energética probablemente reemplazará a la inflación y el empleo como el foco principal en la próxima fase de la lucha en los mercados y la política.