La era de las narrativas controladas ha terminado. Cuando las comunidades controlan el flujo de información en lugar de las instituciones, algo cambia: la historia vuelve a pertenecer a todos. Eso no es solo un pensamiento idealista; es cómo evolucionan realmente los sistemas. El poder real surge cuando las personas mismas se convierten en la fuente, el narrador y la tomadora de decisiones al mismo tiempo. Sin intermediarios. Sin filtros aplicados desde arriba. Solo voces crudas y sin filtrar que importan porque provienen de experiencias vividas reales.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
10 me gusta
Recompensa
10
4
Republicar
Compartir
Comentar
0/400
ChainMaskedRider
· hace3h
Bien dicho, pero la realidad suele ser menos idealista. La narrativa descentralizada suena genial, pero en la práctica, sigue siendo un caos.
Ver originalesResponder0
BloodInStreets
· hace3h
Suena otra vez como una narrativa de "romper la centralización", similar a lo que se decía en aquel entonces sobre el DAO y cortar las cosechas... Llevo cinco años escuchando sobre la desintermediación, en cualquier caso, los grandes jugadores centralizados ya han terminado de comprar en el fondo, y ahora les toca a los minoristas pagar por la "voz auténtica".
Ver originalesResponder0
StakeOrRegret
· hace3h
Suena bien, pero la realidad es que el poder de voz de los jóvenes de pueblo y de los grandes influencers sigue siendo cosa distinta, ¿verdad?
Ver originalesResponder0
ApeWithNoChain
· hace3h
nah, esta forma de decir suena bien, pero en realidad, todavía hay nuevos guardias apareciendo, solo que con una máscara diferente.
La era de las narrativas controladas ha terminado. Cuando las comunidades controlan el flujo de información en lugar de las instituciones, algo cambia: la historia vuelve a pertenecer a todos. Eso no es solo un pensamiento idealista; es cómo evolucionan realmente los sistemas. El poder real surge cuando las personas mismas se convierten en la fuente, el narrador y la tomadora de decisiones al mismo tiempo. Sin intermediarios. Sin filtros aplicados desde arriba. Solo voces crudas y sin filtrar que importan porque provienen de experiencias vividas reales.