llinDoge no es una apuesta, es una decisión en la que he puesto mi corazón.
¿Sabes? Antes nunca creí en esas historias de “cambiar el destino”. Trabajar todos los días, pagar la hipoteca, calcular si la segunda taza de té con leche puede ser a mitad de precio — esa era mi vida. Hasta esa noche, cuando vi un viejo post: “Algunos creen en Dogecoin, otros creen en sí mismos, en realidad todos son iguales, si crees, no mirarás atrás.”
Me quedé paralizado.
Esa noche no dormí, revisé todos los memes antiguos sobre Dogecoin, los tuits de Musk, esas personas que gritan con una sonrisa “¡To the moon!”…
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