En medio de la propagación del sentimiento de aversión al riesgo en los mercados globales, se está gestando una sutil rotación de activos. El oro y el dólar estadounidense están recuperando la preferencia de los inversores con su impulso más fuerte en décadas, mientras que Bitcoin, respaldado por capital institucional, se muestra excepcionalmente tranquilo. Los datos más recientes indican que Bitcoin cayó por debajo de $87.79K a finales de enero, con una caída de -2.26% en 24 horas, mientras que el oro y la plata alcanzaron nuevos máximos históricos. Esta comparación plantea una cuestión clave: ¿Es la calma de Bitcoin un signo de madurez o hay un problema en la valoración del mercado?
De activos de riesgo a activos institucionales: la transformación tranquila de Bitcoin
Phillip Bekhazi, fundador de XBTO, ofrece una perspectiva interesante: Bitcoin no está en declive, sino en una “transformación”. Él cree que Bitcoin está evolucionando de un activo especulativo de riesgo a un activo base de nivel institucional, un cambio que altera fundamentalmente la dinámica del mercado.
La característica principal de esta transición es una disminución significativa en la volatilidad. En los últimos seis meses, a pesar del aumento constante en las posiciones institucionales, Bitcoin ha estado mayormente consolidándose por debajo de sus máximos históricos. En contraste, los metales preciosos tradicionales y los activos en dólares están experimentando la ola de ascenso más fuerte en décadas.
Bekhazi señala que esta diferencia en el comportamiento no indica una disminución en la confianza en Bitcoin, sino que refleja un cambio fundamental en el comportamiento de los inversores institucionales. Él afirma: “Existe una diferencia entre Bitcoin y lo que llamamos ‘criptomonedas’.” Esta declaración apunta a un concepto más amplio: la historia de Bitcoin se está cristalizando y sus características de riesgo están siendo redefinidas.
El oro recupera su trono: una gran migración de capital en medio de la crisis del dólar
Cuando la incertidumbre macroeconómica aumenta, los activos tradicionales de refugio comienzan a mostrar su poder. El oro y la plata están rompiendo récords históricos, y la predicción de la London Bullion Market Association (LBMA) para 2026 ha establecido el nivel más optimista de este siglo. Los analistas esperan que el precio del oro suba casi un 40% respecto a 2025, y la plata incluso podría duplicarse.
Este aumento en el precio del oro está estrechamente relacionado con la fortaleza del dólar y el aumento de los riesgos políticos globales. Bekhazi explica la lógica de la rotación de capital: en tiempos de presión macroeconómica, especialmente cuando los gobiernos y bancos centrales carecen de liquidez y no tienen autorización para realizar transferencias masivas de capital, el oro sigue siendo la principal “moneda refugio” a nivel mundial. En cambio, Bitcoin, como un activo relativamente joven, aún no ha sido ampliamente asignado por fondos soberanos de gran tamaño.
El fortalecimiento del índice del dólar estadounidense intensifica aún más esta rotación. En un entorno de aversión al riesgo global, el dólar se reafirma como el activo de refugio final, atrayendo una gran cantidad de capital en busca de seguridad. Al mismo tiempo, activos de riesgo como Bitcoin enfrentan presión. Ethereum cayó a $2.93K (caída de -3.63% en 24 horas), mostrando un rendimiento inferior al de Bitcoin, lo que refleja la presión de liquidación que enfrentan los inversores minoristas y las posiciones apalancadas.
Cómo los inversores institucionales están cambiando las reglas del juego
La entrada de capital institucional debería haber aportado estabilidad a Bitcoin, pero en realidad ha cambiado la fuente de generación de beneficios. Bitcoin ya no genera ganancias simplemente por la subida de precios, sino mediante herramientas complejas de gestión de riesgos.
Bekhazi destaca una observación clave: los grandes inversores suelen querer exposición a Bitcoin, pero también necesitan cubrirse contra caídas de precio. Esta demanda ha impulsado el auge del mercado de derivados: futuros, opciones y swaps se han convertido en componentes centrales de las carteras institucionales. La cascada de liquidaciones en octubre (con un volumen superior a 19 mil millones de dólares) lo confirma, demostrando que los gestores de fondos activos en el mercado se han convertido en actores clave en la transferencia de riesgos, en lugar de simples apostadores direccionales.
Al mismo tiempo, la estructura descentralizada del mercado de criptomonedas —con “problemas únicos” entre diferentes exchanges— mantiene abiertas las oportunidades de arbitraje de precios. Esto permite a los gestores de fondos activos obtener rendimientos superiores mediante la captura de dislocaciones en la microestructura del mercado.
El reciente plan de recompra de tokens aprobado por la comunidad de Optimism (OP) también refleja una profundización en el pensamiento institucional. En el rango de precio de $0.28, la comunidad ha acordado usar aproximadamente la mitad de los ingresos de Superchain para recompras de tokens durante 12 meses — una estrategia típica de asignación de capital institucional, y no simplemente una maniobra de impulso de precios.
La victoria de la valoración relativa sobre el precio absoluto
Esta es la parte más sutil de la argumentación de Bekhazi. Él cree que, en la era institucional, la valoración relativa entre Bitcoin y oro es más importante que sus precios absolutos. El oro actualmente satisface una demanda de urgencia y escala, mientras que Bitcoin se ve cada vez más como una herramienta para balances empresariales y carteras de inversión a largo plazo.
Esta perspectiva implica que, incluso si el oro continúa subiendo y Bitcoin se mantiene relativamente estancado, desde una perspectiva de asignación de activos, esta rotación puede ser cíclica en lugar de una disrupción permanente. Pero también deja abierta una pregunta: si la fortaleza del dólar continúa dominando en futuros shocks macroeconómicos, ¿qué tan resistente será la narrativa a largo plazo de Bitcoin?
Una pregunta fundamental que plantea el mercado
Bekhazi señala claramente tres condiciones que podrían invalidar su argumento:
Si Bitcoin actúa durante la inflación o una crisis como un activo de alta beta tecnológico — entonces la narrativa del “oro digital” fracasará por completo. Si en una corrección convencional del 20% se produce una salida continua de fondos de los ETF — eso indicaría que la base de inversores institucionales es débil. Si el precio sube pero la actividad en cadena disminuye o el uso de stablecoins se reduce — eso demostraría que la era institucional se basa en la especulación y no en la utilidad.
Actualmente, el mercado está poniendo a prueba una hipótesis central: ¿puede Bitcoin mantenerse estable bajo presión macroeconómica, permitiendo que el oro y el dólar absorban la mayor parte de la demanda de refugio? ¿Es esta estabilidad una prueba de la madurez del mercado o una mala interpretación de la capacidad de Bitcoin como reserva de valor definitiva? Los datos del primer trimestre de 2026 comenzarán a ofrecer respuestas.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
El despertar del oro y el dólar: por qué Bitcoin seguirá en dificultades en 2026
En medio de la propagación del sentimiento de aversión al riesgo en los mercados globales, se está gestando una sutil rotación de activos. El oro y el dólar estadounidense están recuperando la preferencia de los inversores con su impulso más fuerte en décadas, mientras que Bitcoin, respaldado por capital institucional, se muestra excepcionalmente tranquilo. Los datos más recientes indican que Bitcoin cayó por debajo de $87.79K a finales de enero, con una caída de -2.26% en 24 horas, mientras que el oro y la plata alcanzaron nuevos máximos históricos. Esta comparación plantea una cuestión clave: ¿Es la calma de Bitcoin un signo de madurez o hay un problema en la valoración del mercado?
De activos de riesgo a activos institucionales: la transformación tranquila de Bitcoin
Phillip Bekhazi, fundador de XBTO, ofrece una perspectiva interesante: Bitcoin no está en declive, sino en una “transformación”. Él cree que Bitcoin está evolucionando de un activo especulativo de riesgo a un activo base de nivel institucional, un cambio que altera fundamentalmente la dinámica del mercado.
La característica principal de esta transición es una disminución significativa en la volatilidad. En los últimos seis meses, a pesar del aumento constante en las posiciones institucionales, Bitcoin ha estado mayormente consolidándose por debajo de sus máximos históricos. En contraste, los metales preciosos tradicionales y los activos en dólares están experimentando la ola de ascenso más fuerte en décadas.
Bekhazi señala que esta diferencia en el comportamiento no indica una disminución en la confianza en Bitcoin, sino que refleja un cambio fundamental en el comportamiento de los inversores institucionales. Él afirma: “Existe una diferencia entre Bitcoin y lo que llamamos ‘criptomonedas’.” Esta declaración apunta a un concepto más amplio: la historia de Bitcoin se está cristalizando y sus características de riesgo están siendo redefinidas.
El oro recupera su trono: una gran migración de capital en medio de la crisis del dólar
Cuando la incertidumbre macroeconómica aumenta, los activos tradicionales de refugio comienzan a mostrar su poder. El oro y la plata están rompiendo récords históricos, y la predicción de la London Bullion Market Association (LBMA) para 2026 ha establecido el nivel más optimista de este siglo. Los analistas esperan que el precio del oro suba casi un 40% respecto a 2025, y la plata incluso podría duplicarse.
Este aumento en el precio del oro está estrechamente relacionado con la fortaleza del dólar y el aumento de los riesgos políticos globales. Bekhazi explica la lógica de la rotación de capital: en tiempos de presión macroeconómica, especialmente cuando los gobiernos y bancos centrales carecen de liquidez y no tienen autorización para realizar transferencias masivas de capital, el oro sigue siendo la principal “moneda refugio” a nivel mundial. En cambio, Bitcoin, como un activo relativamente joven, aún no ha sido ampliamente asignado por fondos soberanos de gran tamaño.
El fortalecimiento del índice del dólar estadounidense intensifica aún más esta rotación. En un entorno de aversión al riesgo global, el dólar se reafirma como el activo de refugio final, atrayendo una gran cantidad de capital en busca de seguridad. Al mismo tiempo, activos de riesgo como Bitcoin enfrentan presión. Ethereum cayó a $2.93K (caída de -3.63% en 24 horas), mostrando un rendimiento inferior al de Bitcoin, lo que refleja la presión de liquidación que enfrentan los inversores minoristas y las posiciones apalancadas.
Cómo los inversores institucionales están cambiando las reglas del juego
La entrada de capital institucional debería haber aportado estabilidad a Bitcoin, pero en realidad ha cambiado la fuente de generación de beneficios. Bitcoin ya no genera ganancias simplemente por la subida de precios, sino mediante herramientas complejas de gestión de riesgos.
Bekhazi destaca una observación clave: los grandes inversores suelen querer exposición a Bitcoin, pero también necesitan cubrirse contra caídas de precio. Esta demanda ha impulsado el auge del mercado de derivados: futuros, opciones y swaps se han convertido en componentes centrales de las carteras institucionales. La cascada de liquidaciones en octubre (con un volumen superior a 19 mil millones de dólares) lo confirma, demostrando que los gestores de fondos activos en el mercado se han convertido en actores clave en la transferencia de riesgos, en lugar de simples apostadores direccionales.
Al mismo tiempo, la estructura descentralizada del mercado de criptomonedas —con “problemas únicos” entre diferentes exchanges— mantiene abiertas las oportunidades de arbitraje de precios. Esto permite a los gestores de fondos activos obtener rendimientos superiores mediante la captura de dislocaciones en la microestructura del mercado.
El reciente plan de recompra de tokens aprobado por la comunidad de Optimism (OP) también refleja una profundización en el pensamiento institucional. En el rango de precio de $0.28, la comunidad ha acordado usar aproximadamente la mitad de los ingresos de Superchain para recompras de tokens durante 12 meses — una estrategia típica de asignación de capital institucional, y no simplemente una maniobra de impulso de precios.
La victoria de la valoración relativa sobre el precio absoluto
Esta es la parte más sutil de la argumentación de Bekhazi. Él cree que, en la era institucional, la valoración relativa entre Bitcoin y oro es más importante que sus precios absolutos. El oro actualmente satisface una demanda de urgencia y escala, mientras que Bitcoin se ve cada vez más como una herramienta para balances empresariales y carteras de inversión a largo plazo.
Esta perspectiva implica que, incluso si el oro continúa subiendo y Bitcoin se mantiene relativamente estancado, desde una perspectiva de asignación de activos, esta rotación puede ser cíclica en lugar de una disrupción permanente. Pero también deja abierta una pregunta: si la fortaleza del dólar continúa dominando en futuros shocks macroeconómicos, ¿qué tan resistente será la narrativa a largo plazo de Bitcoin?
Una pregunta fundamental que plantea el mercado
Bekhazi señala claramente tres condiciones que podrían invalidar su argumento:
Si Bitcoin actúa durante la inflación o una crisis como un activo de alta beta tecnológico — entonces la narrativa del “oro digital” fracasará por completo. Si en una corrección convencional del 20% se produce una salida continua de fondos de los ETF — eso indicaría que la base de inversores institucionales es débil. Si el precio sube pero la actividad en cadena disminuye o el uso de stablecoins se reduce — eso demostraría que la era institucional se basa en la especulación y no en la utilidad.
Actualmente, el mercado está poniendo a prueba una hipótesis central: ¿puede Bitcoin mantenerse estable bajo presión macroeconómica, permitiendo que el oro y el dólar absorban la mayor parte de la demanda de refugio? ¿Es esta estabilidad una prueba de la madurez del mercado o una mala interpretación de la capacidad de Bitcoin como reserva de valor definitiva? Los datos del primer trimestre de 2026 comenzarán a ofrecer respuestas.