2026: Punto de inflexión del mercado de valores 24/7 y crecimiento de la curva S en la tokenización

El año 2026 marca un momento crítico para la transformación del mercado de capitales global. El concepto de curva S—modelo de crecimiento exponencial que describe la adopción de tecnología desde una fase lenta hacia una aceleración masiva—será clave para entender la evolución de la tokenización de activos digitales. Actualmente, el mercado de capitales aún opera con premisas con más de un siglo de antigüedad: liquidaciones por lotes discretos, garantías atrapadas en ciclos de varios días y una infraestructura que aún no está preparada para operaciones 24/7.

Este cambio ya no es solo teórico. La infraestructura comienza a formarse, la regulación empieza a dar señales positivas y las instituciones preparan sus capacidades operativas. La pregunta ya no es si la transformación ocurrirá, sino qué tan rápido aumentará la curva S y quién estará listo para aprovechar las oportunidades que surjan.

La tokenización transforma el paradigma: de ciclos por lotes a sistemas sostenibles

La premisa básica del mercado de capitales tradicional—acceso limitado, liquidaciones retrasadas y garantías inactivas—está empezando a desmoronarse. A medida que la tokenización se acelera y los ciclos de liquidación se reducen de días a segundos, las instituciones globales están entrando en una nueva fase en la historia financiera.

David Mercer, CEO de LMAX Group, identifica 2026 como un punto de inflexión en el que los mercados continuos pasan de ser una fase teórica a estructural. Este cambio no ocurre en un vacío—los actores del mercado ya proyectan que los activos tokenizados alcanzarán los $18,9 billones en 2033, reflejando una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 53%. Esta proyección muestra claramente un patrón de curva S: un crecimiento inicial lento, seguido de una aceleración dramática cuando se alcanza una adopción crítica.

Mercer incluso predice un potencial aún mayor. Tras el “primer dominó que cae” y la prueba de que la tecnología blockchain puede manejar escalas institucionales, hasta el 80% de todos los activos del mundo podrían estar tokenizados en 2040. La curva S no solo crece exponencialmente un 50% anual—la historia muestra patrones similares en teléfonos móviles, internet y otras tecnologías transformadoras.

Eficiencia de capital: cómo la curva S cambiará la asignación de activos

El beneficio real de esta transformación radica en una eficiencia de capital radical. Actualmente, las instituciones deben posicionar activos días antes, realizar colocaciones de garantías complicadas y esperar liquidaciones T+2 o T+1 (transacciones que se liquidan en uno o dos días). Este proceso bloquea capital en ciclos improductivos y crea barreras estructurales en todo el sistema financiero.

La tokenización elimina fundamentalmente esas barreras. Cuando las garantías se vuelven fungibles y las liquidaciones ocurren en segundos, las instituciones pueden realocar portafolios de forma continua. Las acciones, bonos y activos digitales se convierten en componentes intercambiables en una estrategia de asignación de capital siempre activa. La diferencia de los fines de semana desaparece. Los mercados ya no cierran—realizan reequilibrios de forma constante.

El efecto en cadena sobre la liquidez será muy significativo. El capital que antes quedaba atrapado en ciclos de liquidación heredados ahora se abre. Las stablecoins y fondos del mercado monetario tokenizados se convierten en una red que conecta clases de activos previamente separadas, permitiendo transferencias instantáneas. Los libros de órdenes se vuelven más profundos, el volumen de comercio aumenta y la velocidad de rotación del capital digital y fiduciario crece a medida que disminuyen los riesgos de liquidación. Este es un ejemplo de la acción de la curva S: una eficiencia marginal baja al principio, seguida de un salto importante cuando se alcanza una masa crítica.

Regulación e infraestructura: los cimientos del crecimiento exponencial

Para lograr una verdadera curva S, deben existir dos elementos críticos: certeza regulatoria e infraestructura madura.

Los desarrollos recientes ofrecen esperanza. La SEC aprobó recientemente a la Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC) para desarrollar un programa de tokenización de valores que registre la propiedad de acciones, ETF y bonos en blockchain. Esta decisión indica que los reguladores toman en serio la integración de la tecnología blockchain en el sistema financiero formal.

Mientras tanto, Interactive Brokers—gigante en comercio electrónico—ha lanzado una función que permite a los clientes depositar USDC (y próximamente RLUSD de Ripple y PYUSD de PayPal) para financiar cuentas de corretaje de forma instantánea, 24/7. Este paso no es solo una función técnica; es una prueba de que las grandes instituciones ya están preparadas con infraestructura para soportar un mercado que opera en todo momento.

La adopción global también continúa creciendo. Corea del Sur eliminó una prohibición de 9 años sobre inversión en criptomonedas corporativas, permitiendo ahora que las empresas públicas posean hasta un 5% de su capital en criptomonedas principales como Bitcoin y Ethereum. Este movimiento muestra que los grandes países se están preparando para la era de la tokenización.

2026 será el segundo año del cripto: construyendo tras sentar las bases

Andy Baehr, jefe de Producto e Investigación de CoinDesk Indices, usa una metáfora interesante: si 2025 fue el “primer año” del cripto—el año en que se registró oficialmente en las principales instituciones del capitalismo estadounidense—, entonces 2026 será el “segundo año”, el año para construir, crecer y especializarse.

El primer año dejó valiosas lecciones. Tras un rally explosivo post-electoral, el mercado aprendió rápidamente sobre volatilidad y conexiones macroeconómicas. La tantrum arancelaria hizo que Bitcoin cayera por debajo de $80,000 y Ethereum bajara drásticamente cerca de $1,500. Pero con el tiempo, el mercado rehidratado encontró su ritmo, alcanzando máximos históricos y expandiendo la adopción de stablecoins.

El cuarto trimestre trajo golpes dolorosos con eventos de Auto-Deleveraging que destruyeron la confianza. Sin embargo, esto forma parte del aprendizaje: la volatilidad es parte del proceso de maduración del mercado digital.

Para evitar el famoso “bajón de segundo año” en el cripto, en 2026 la industria debe hacer varias cosas bien:

Primero, avances legislativos. La ley CLARITY enfrenta un camino difícil debido a la controversia en torno a los incentivos de las stablecoins. Se deben ignorar pequeños puntos y hacer compromisos para avanzar en esta legislación clave. Es un puente hacia la certeza regulatoria que acelerará la curva S.

Segundo, una distribución significativa. El mayor desafío sigue siendo construir canales de distribución fuera de los traders que gestionan todo por sí mismos. Hasta que el cripto pueda llegar a segmentos minoristas, de alta renta y institucional con incentivos similares a otras clases de activos, la aceptación institucional no se traducirá en un rendimiento institucional relevante.

Tercero, centrarse en la calidad. Los activos digitales más grandes y de mayor calidad seguirán dominando. Los veinte principales—monedas, plataformas de contratos inteligentes, protocolos DeFi, infraestructura principal—ofrecen suficiente variedad para diversificar sin una carga cognitiva excesiva.

La correlación Bitcoin-oro cambia: nuevas señales del mercado

La última semana de enero de 2026, ocurrió un cambio técnico importante. Mientras el oro alcanzaba un nuevo máximo histórico, la correlación de 30 días entre Bitcoin y oro se volvió positiva por primera vez este año, alcanzando 0,40. Esto indica un cambio en la dinámica del mercado: Bitcoin empieza a moverse en línea con los activos refugio tradicionales, en lugar de contrarrestarlos.

Sin embargo, técnicamente, BTC aún muestra debilidad. Tras una caída semanal del 2,18% y un precio actual de $88.04K, Bitcoin no logró recuperar la media móvil exponencial (EMA) de 50 semanas. Ethereum también cayó un 3,16%, llegando a $2.93K.

Lo que hay que monitorear ahora es si la tendencia alcista del oro continuará impulsando a Bitcoin a medio plazo, o si la debilidad constante en el precio de BTC confirmará una separación de los activos refugio tradicionales. Estas señales serán clave para entender hacia dónde se dirige el mercado en medio de la transformación de la tokenización.

Conclusión: La curva S está en marcha

2026 ya no es un año de incertidumbre. La infraestructura está en marcha, la regulación avanza y las instituciones se preparan. La curva S de la tokenización ha entrado en una fase en la que el crecimiento inicial lento comienza a dar paso a una aceleración medible pero segura.

Para las instituciones que puedan gestionar liquidez y riesgos de forma continua en un mercado 24/7, las oportunidades de captar flujos que los competidores no podrán alcanzar estructuralmente ya están abiertas. Para los inversores, este año será el momento en que el cripto deje de ser solo una clase de activo alternativa—para convertirse en un componente integral de la estrategia de asignación multi-activos global, con la curva S de su crecimiento entrando en una fase exponencial.

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