A principios de 2025, la comunidad cripto anticipaba un cierre de año espectacular. Las entradas masivas de capital en ETFs de bitcoin, las tesorerías de activos digitales (DATs) que prometían ser compradores estructurales imparables, y la pauta histórica de ganancias en el cuarto trimestre parecían conspirar a favor de nuevos máximos. Sin embargo, una cascada de eventos negativos transformó esas esperanzas en una de las peores performances del mercado en años.
Del optimismo a la caída: la cascada de liquidaciones de octubre
Todo cambió el 10 de octubre, cuando una cascada de liquidaciones por $19 mil millones sacudió los mercados de criptomonedas. Bitcoin colapsó de $122,500 a $107,000 en cuestión de horas, mientras que el resto del mercado sufría descensos aún más severos. Este evento no fue meramente una corrección temporal, sino el síntoma de un problema más profundo: la ilusión de que la institucionalización a través de los ETFs había blindado al mercado contra este tipo de caídas.
Dos meses después del crash de octubre, la cicatriz permanece abierta. La profundidad del mercado no se ha recuperado, y la confianza de los inversores en el apalancamiento se ha evaporado. Bitcoin tocó fondo en $80,500 el 21 de noviembre, rebotando posteriormente hasta $94,500 el 9 de diciembre, pero el panorama seguía siendo frágil. A finales de enero de 2026, el precio se sitúa en $88,120, reflejando aún la debilidad subyacente del mercado.
Lo más revelador: durante este período de “recuperación”, el interés abierto en futuros cayó de $30 mil millones a $28 mil millones. Esto demuestra que la subida reciente no fue impulsada por nueva demanda de compradores, sino por el cierre mecánico de posiciones cortas. En otras palabras, fue un rebote técnico sin convicción, no el comienzo de una tendencia alcista.
DATs y ETFs: de promesas estructurales a vendedores forzados
La burbuja de los DATs -empresas cotizadas creadas apresuradamente para replicar la estrategia de Michael Saylor con MicroStrategy- prometía convertirse en un motor perpetuo de compras de bitcoin. Durante la primavera, la acumulación de tesorerías fue frenética. Los inversores creían haber encontrado una apuesta estructural en criptomonedas sin riesgos.
Pero conforme cayeron los precios en octubre, el ciclo virtuoso se convirtió en una espiral descendente. Los DATs que iniciaban el año capitalizados ahora ven cómo sus acciones cotizan por debajo del valor neto de los activos (NAV). Esta es una línea roja crítica: limita su capacidad para emitir nueva deuda o acciones para seguir acumulando bitcoin. El caso más dramático fue KindlyMD (NAKA), que pasó de estrella especulativa a acción de centavo, sus participaciones en bitcoin ahora valen más del doble que la capitalización de mercado de la compañía completa.
Lo alarmante es que varios DATs podrían verse forzados a vender. CoinShares señaló a principios de diciembre que “en muchos aspectos, la burbuja de DATs ya ha reventado”. Algunos ejecutivos, como Phong Le de MicroStrategy, han insinuado que podrían liquidar posiciones si el NAV cae por debajo de 1.0. En un mercado sin liquidez profunda, esto podría desencadenar una cascada de vendedores forzados.
Los ETFs de altcoins, por su parte, tampoco cumplieron su promesa. Solana acumuló $900 millones en entradas desde finales de octubre, mientras que XRP superó los $1,000 millones en poco más de un mes. Sin embargo, SOL ha caído 35% desde el debut del ETF (cotiza ahora en $123.09), y XRP ha retrocedido casi 20% (ahora en $1.88). Los ETFs menores como Hedera ($0.10), Dogecoin ($0.12) y Litecoin ($67.40) apenas han registrado interés ante la desaparición del apetito por riesgo.
La burbuja de confianza: por qué los catalizadores fallaron
Los analistas que prometían una estacionalidad alcista basada en el cuarto trimestre cometen un error fundamental: confundir correlación histórica con causalidad inevitable. Ciertamente, el Q4 promedió 77% de ganancias desde 2013, pero eso solo tiene relevancia en contextos de fortaleza estructural subyacente. Los años 2022, 2019, 2018 y 2014 fueron excepciones precisamente porque sus fundamentales estaban rotos.
2025 se alinea con ese grupo de excepciones. Bitcoin ha caído 23% desde principios de octubre, proyectándose hacia su peor cuarto trimestre en siete años. La narrativa de Trump sobre regulaciones favorables también se desvaneció gradualmente. Los recortes de tasas de la Reserva Federal -tres en total: septiembre, octubre y diciembre- fueron anunciados como catalizadores alcistas para activos de riesgo como bitcoin, pero el mercado siguió cayendo.
Esta es la paradoja central: en un ambiente donde el oro ha subido 6.2% desde octubre (tocando máximos sobre $5,500 la onza), bitcoin se comporta como un activo de riesgo especulativo de alta volatilidad, no como una reserva de valor. Los inversores que buscan protección han preferido oro y plata físicos sobre tokens digitales.
Señales de advertencia para 2026: liquidez vacía y capitulación
El mercado de criptomonedas entra a 2026 sin catalizadores claros y con cicatrices profundas. Los DATs están en vías de convertirse de compradores estructurales en vendedores forzados. La cascada de octubre dejó un mercado sin profundidad de liquidez. Los recortes de tasas no tuvieron efecto. Los ETFs de altcoins no pueden contrarrestar la presión de venta.
Sin embargo, hay un lado optimista. Históricamente, cuando estas estructuras especulativas colapsan -como sucedió en 2022 con la quiebra de Celsius, Three Arrows Capital y FTX- los meses posteriores suelen marcar buenos puntos de entrada. La capitulación genuina, cuando llega, tiende a crear oportunidades para inversores pacientes.
El riesgo inmediato es que varios DATs liquiden posiciones, lo que podría disparar otra cascada de presión de venta en un mercado ya frágil. Si eso ocurre, la caída podría amplificarse. Pero si el mercado logra absorber esa venta sin mayor trauma, la burbuja de DATs podría finalmente ventilarse, dejando espacio para una recuperación más sólida en la segunda mitad de 2026. Por ahora, los inversores deben monitorear con cuidado cualquier señal de que la cascada de ventas forzadas está a punto de comenzar.
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La cascada de expectativas fracasadas: cómo estalló la burbuja cripto de fin de año
A principios de 2025, la comunidad cripto anticipaba un cierre de año espectacular. Las entradas masivas de capital en ETFs de bitcoin, las tesorerías de activos digitales (DATs) que prometían ser compradores estructurales imparables, y la pauta histórica de ganancias en el cuarto trimestre parecían conspirar a favor de nuevos máximos. Sin embargo, una cascada de eventos negativos transformó esas esperanzas en una de las peores performances del mercado en años.
Del optimismo a la caída: la cascada de liquidaciones de octubre
Todo cambió el 10 de octubre, cuando una cascada de liquidaciones por $19 mil millones sacudió los mercados de criptomonedas. Bitcoin colapsó de $122,500 a $107,000 en cuestión de horas, mientras que el resto del mercado sufría descensos aún más severos. Este evento no fue meramente una corrección temporal, sino el síntoma de un problema más profundo: la ilusión de que la institucionalización a través de los ETFs había blindado al mercado contra este tipo de caídas.
Dos meses después del crash de octubre, la cicatriz permanece abierta. La profundidad del mercado no se ha recuperado, y la confianza de los inversores en el apalancamiento se ha evaporado. Bitcoin tocó fondo en $80,500 el 21 de noviembre, rebotando posteriormente hasta $94,500 el 9 de diciembre, pero el panorama seguía siendo frágil. A finales de enero de 2026, el precio se sitúa en $88,120, reflejando aún la debilidad subyacente del mercado.
Lo más revelador: durante este período de “recuperación”, el interés abierto en futuros cayó de $30 mil millones a $28 mil millones. Esto demuestra que la subida reciente no fue impulsada por nueva demanda de compradores, sino por el cierre mecánico de posiciones cortas. En otras palabras, fue un rebote técnico sin convicción, no el comienzo de una tendencia alcista.
DATs y ETFs: de promesas estructurales a vendedores forzados
La burbuja de los DATs -empresas cotizadas creadas apresuradamente para replicar la estrategia de Michael Saylor con MicroStrategy- prometía convertirse en un motor perpetuo de compras de bitcoin. Durante la primavera, la acumulación de tesorerías fue frenética. Los inversores creían haber encontrado una apuesta estructural en criptomonedas sin riesgos.
Pero conforme cayeron los precios en octubre, el ciclo virtuoso se convirtió en una espiral descendente. Los DATs que iniciaban el año capitalizados ahora ven cómo sus acciones cotizan por debajo del valor neto de los activos (NAV). Esta es una línea roja crítica: limita su capacidad para emitir nueva deuda o acciones para seguir acumulando bitcoin. El caso más dramático fue KindlyMD (NAKA), que pasó de estrella especulativa a acción de centavo, sus participaciones en bitcoin ahora valen más del doble que la capitalización de mercado de la compañía completa.
Lo alarmante es que varios DATs podrían verse forzados a vender. CoinShares señaló a principios de diciembre que “en muchos aspectos, la burbuja de DATs ya ha reventado”. Algunos ejecutivos, como Phong Le de MicroStrategy, han insinuado que podrían liquidar posiciones si el NAV cae por debajo de 1.0. En un mercado sin liquidez profunda, esto podría desencadenar una cascada de vendedores forzados.
Los ETFs de altcoins, por su parte, tampoco cumplieron su promesa. Solana acumuló $900 millones en entradas desde finales de octubre, mientras que XRP superó los $1,000 millones en poco más de un mes. Sin embargo, SOL ha caído 35% desde el debut del ETF (cotiza ahora en $123.09), y XRP ha retrocedido casi 20% (ahora en $1.88). Los ETFs menores como Hedera ($0.10), Dogecoin ($0.12) y Litecoin ($67.40) apenas han registrado interés ante la desaparición del apetito por riesgo.
La burbuja de confianza: por qué los catalizadores fallaron
Los analistas que prometían una estacionalidad alcista basada en el cuarto trimestre cometen un error fundamental: confundir correlación histórica con causalidad inevitable. Ciertamente, el Q4 promedió 77% de ganancias desde 2013, pero eso solo tiene relevancia en contextos de fortaleza estructural subyacente. Los años 2022, 2019, 2018 y 2014 fueron excepciones precisamente porque sus fundamentales estaban rotos.
2025 se alinea con ese grupo de excepciones. Bitcoin ha caído 23% desde principios de octubre, proyectándose hacia su peor cuarto trimestre en siete años. La narrativa de Trump sobre regulaciones favorables también se desvaneció gradualmente. Los recortes de tasas de la Reserva Federal -tres en total: septiembre, octubre y diciembre- fueron anunciados como catalizadores alcistas para activos de riesgo como bitcoin, pero el mercado siguió cayendo.
Esta es la paradoja central: en un ambiente donde el oro ha subido 6.2% desde octubre (tocando máximos sobre $5,500 la onza), bitcoin se comporta como un activo de riesgo especulativo de alta volatilidad, no como una reserva de valor. Los inversores que buscan protección han preferido oro y plata físicos sobre tokens digitales.
Señales de advertencia para 2026: liquidez vacía y capitulación
El mercado de criptomonedas entra a 2026 sin catalizadores claros y con cicatrices profundas. Los DATs están en vías de convertirse de compradores estructurales en vendedores forzados. La cascada de octubre dejó un mercado sin profundidad de liquidez. Los recortes de tasas no tuvieron efecto. Los ETFs de altcoins no pueden contrarrestar la presión de venta.
Sin embargo, hay un lado optimista. Históricamente, cuando estas estructuras especulativas colapsan -como sucedió en 2022 con la quiebra de Celsius, Three Arrows Capital y FTX- los meses posteriores suelen marcar buenos puntos de entrada. La capitulación genuina, cuando llega, tiende a crear oportunidades para inversores pacientes.
El riesgo inmediato es que varios DATs liquiden posiciones, lo que podría disparar otra cascada de presión de venta en un mercado ya frágil. Si eso ocurre, la caída podría amplificarse. Pero si el mercado logra absorber esa venta sin mayor trauma, la burbuja de DATs podría finalmente ventilarse, dejando espacio para una recuperación más sólida en la segunda mitad de 2026. Por ahora, los inversores deben monitorear con cuidado cualquier señal de que la cascada de ventas forzadas está a punto de comenzar.