Durante la última semana, el mercado cripto ha mostrado una “polarización” marcada, que es una manifestación típica del efecto de retraso del mercado. Bitcoin superó los 93.350 dólares el pasado lunes para alcanzar un máximo en cuatro semanas, pero luego perdió rápidamente sus ganancias; Mientras tanto, las altcoins siguen bajo presión, reflejando la falta de confianza de los traders y los problemas de liquidez. Según los últimos datos, Bitcoin cayó a 84.650 dólares, un 5,41% menos en 24 horas, mientras que la mayoría de las altcoins cayeron aún más bruscamente.
¿Qué significa este efecto de retraso en el mercado? En pocas palabras, los participantes del mercado están reaccionando a las buenas noticias de forma descoordinada: algunos traders siguen al margen, mientras que otros ya han empezado a obtener beneficios. Esta mentalidad vacilante conduce directamente al agotamiento de la liquidez y a la retirada selectiva de fondos.
BTC retrocedió tras alcanzar un máximo de cuatro semanas, se observa la negociación de la brecha CME en el capítulo real
A medianoche, hora de EE. UU., del lunes, coincidiendo con la apertura de los futuros de CME Bitcoin, Bitcoin se disparó hasta los 93.350 dólares, el nivel más alto desde el 11 de diciembre. Pero este fuerte aumento dejó una señal de negociación aparentemente “perfecta”: una diferencia entre 90.500 y 91.550 dólares.
Históricamente, el mercado ha esperado tales lagunas, porque según el análisis técnico, normalmente se “llenan” en pocos días. Esto significa que el precio probablemente retroceda hasta unos 90.500 dólares en algún momento de esta semana. Sin embargo, esta expectativa también refleja el efecto lag del mercado: los traders están haciendo apuestas de seguimiento sobre la evolución del precio que ya ha ocurrido.
El mercado de derivados está en rojo: se liquida la exposición larga, el sentimiento de las opciones cambia
Los datos en el mercado de derivados son aún más preocupantes. En las últimas 24 horas, los exchanges han liquidado posiciones de futuros apalancados por valor de 260 millones de dólares, siendo la mayoría absoluta de los bajistas. Esto demuestra que las posiciones largas amplificadas por el apalancamiento están siendo golpeadas sin descanso: los traders que apuestan por el aumento continuo se ven sorprendidos por la repentina caída.
En el mercado de derivados más profundo, el interés abierto (OI) de Bitcoin y sus activos relacionados divergió en menos de 24 horas. El interés abierto en BTC, BCH, XRP y BNB aumentó entre un 2% y un 5%, lo que indica que algunos traders siguen redoblando apuestas; Sin embargo, el interés abierto de Ethereum, Solana, Dogecoin y Zcash se mantuvo estable o disminuyó, reflejando una clara falta de apetito por el riesgo entre los inversores.
Cabe destacar que la tasa anualizada de financiación por contrato perpetuo del BTC ha superado el 10%, cifra que significa que los alcistas deben pagar costes de inversión extremadamente altos para mantener su exposición. En otras palabras, los alcistas del mercado se han convertido en minoría y la fuerza de venta en corto se está acumulando.
En la bolsa de Deribit, la preferencia por opciones de venta en BTC se ha debilitado en general, pero los traders buscan calls al precio de ejercicio de 100.000 dólares; este contraste es otra manifestación del efecto de retraso del mercado: algunas personas se preparan para una caída, mientras que otras aún sueñan con una subida de precio hasta los 100.000 dólares.
El rendimiento de los tokens está muy dividido: las monedas de IA y las meme coins cayeron colectivamente
Bajo la influencia del efecto LAG, la diferenciación del mercado de altcoins ha alcanzado un extremo. El pasado lunes, LIT (token de intercambio perpetuo de contrato ligero) y FET (token de IA enfocado en la Artificial Superintelligence Alliance) subieron un 3,9% y un 7,4% respectivamente, pero esto fue solo la flor amarilla de ayer: los últimos datos muestran que LIT ha caído un 6,78% y FET un 6,72%.
Las monedas meme y los tokens del metaverso lo tienen más triste. Dogecoin (DOGE) cayó un 7,05%, Pepe Coin (PEPE) cayó hasta un 6,11% y Zcash también cayó un 6,48%. El declive colectivo de estos tokens no es casualidad, sino que la falta de liquidez juega un papel directo: cuando los fondos comienzan a retirarse, los tokens sin soporte fundamental siempre sufren el peso más pesado.
Cabe mencionar que, entre las 20 principales criptomonedas (excepto BCH, BTC, BNB, XLM), la diferencia acumulada de volumen tras ajustar por posiciones de otros activos ha sido negativa en las últimas 24 horas. Este indicador técnico lo muestra de forma contundente: hay presión neta de venta en el mercado. En otras palabras, las fuerzas de venta siguen pesando en el mercado.
El índice medio de Fuerza Relativa (RSI) de las criptomonedas se acerca a los 58 puntos, entrando en la región de “sobrecomprada” en una escala técnica. Esta señal suele señalar una posible corrección a corto plazo, ya que los beneficiarios están considerando asegurar ganancias.
Los activos globales han caído y el apetito por el riesgo ha disminuido
Los problemas del mercado cripto no son aislados. El índice Nasdaq ha caído bruscamente un 1,5% recientemente, principalmente debido a que el precio de las acciones del gigante tecnológico Microsoft se desplomó más de un 11% tras publicar su informe de resultados del cuarto trimestre. El oro ha experimentado las mismas fluctuaciones bruscas: antes superaba los 5.600 dólares, ahora ha caído rápidamente hasta los 5.200 dólares.
El declive simultáneo de estos activos globales refleja una señal clara: el apetito por el riesgo del mercado está disminuyendo. El efecto lag se manifiesta aquí: cuando surgen factores de riesgo sistémicos globales, las reacciones de los traders suelen ser lentas: desde la confianza hasta la huida de pánico, lo que inevitablemente conducirá a fluctuaciones violentas de precios.
La colisión entre dilemas de liquidez y psicología del trader
Esencialmente, el problema central de todo esto es la liquidez. Desde la tormenta de liquidación en octubre, la liquidez en el mercado cripto se ha ido recuperando poco a poco. Aunque el mercado parece activo en apariencia, la liquidez real sigue siendo insuficiente. En este entorno, cualquier transacción grande puede provocar fuertes fluctuaciones de precio, y los fondos pequeños caminan sobre hielo fino.
La indecisión de los traders ha agravado aún más la situación. Cuando el efecto de retraso del mercado es lo suficientemente evidente, los participantes se verán atrapados en el dilema de “si seguir la tendencia o esperar y ver”. Algunas personas decidieron seguir la tendencia y finalmente quedaron atrapadas; Otros optaron por esperar y ver, y ahora solo pueden arrepentirse de haber visto caer la moneda en sus cuentas.
Esta es la representación más fiel del efecto de retraso del mercado: el flujo asincrónico de información, fondos y emociones ha creado una situación en la que las altcoins quedan atrás, se liquidan posiciones largas y el apetito por el riesgo se desvanece. Para esperar a una reversión, puede que el mercado tarde más en asimilar completamente estos aspectos negativos.
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Bitcoin subió y bajó, y el efecto de retraso del mercado hizo que las altcoins se quedaran atrás en general
Durante la última semana, el mercado cripto ha mostrado una “polarización” marcada, que es una manifestación típica del efecto de retraso del mercado. Bitcoin superó los 93.350 dólares el pasado lunes para alcanzar un máximo en cuatro semanas, pero luego perdió rápidamente sus ganancias; Mientras tanto, las altcoins siguen bajo presión, reflejando la falta de confianza de los traders y los problemas de liquidez. Según los últimos datos, Bitcoin cayó a 84.650 dólares, un 5,41% menos en 24 horas, mientras que la mayoría de las altcoins cayeron aún más bruscamente.
¿Qué significa este efecto de retraso en el mercado? En pocas palabras, los participantes del mercado están reaccionando a las buenas noticias de forma descoordinada: algunos traders siguen al margen, mientras que otros ya han empezado a obtener beneficios. Esta mentalidad vacilante conduce directamente al agotamiento de la liquidez y a la retirada selectiva de fondos.
BTC retrocedió tras alcanzar un máximo de cuatro semanas, se observa la negociación de la brecha CME en el capítulo real
A medianoche, hora de EE. UU., del lunes, coincidiendo con la apertura de los futuros de CME Bitcoin, Bitcoin se disparó hasta los 93.350 dólares, el nivel más alto desde el 11 de diciembre. Pero este fuerte aumento dejó una señal de negociación aparentemente “perfecta”: una diferencia entre 90.500 y 91.550 dólares.
Históricamente, el mercado ha esperado tales lagunas, porque según el análisis técnico, normalmente se “llenan” en pocos días. Esto significa que el precio probablemente retroceda hasta unos 90.500 dólares en algún momento de esta semana. Sin embargo, esta expectativa también refleja el efecto lag del mercado: los traders están haciendo apuestas de seguimiento sobre la evolución del precio que ya ha ocurrido.
El mercado de derivados está en rojo: se liquida la exposición larga, el sentimiento de las opciones cambia
Los datos en el mercado de derivados son aún más preocupantes. En las últimas 24 horas, los exchanges han liquidado posiciones de futuros apalancados por valor de 260 millones de dólares, siendo la mayoría absoluta de los bajistas. Esto demuestra que las posiciones largas amplificadas por el apalancamiento están siendo golpeadas sin descanso: los traders que apuestan por el aumento continuo se ven sorprendidos por la repentina caída.
En el mercado de derivados más profundo, el interés abierto (OI) de Bitcoin y sus activos relacionados divergió en menos de 24 horas. El interés abierto en BTC, BCH, XRP y BNB aumentó entre un 2% y un 5%, lo que indica que algunos traders siguen redoblando apuestas; Sin embargo, el interés abierto de Ethereum, Solana, Dogecoin y Zcash se mantuvo estable o disminuyó, reflejando una clara falta de apetito por el riesgo entre los inversores.
Cabe destacar que la tasa anualizada de financiación por contrato perpetuo del BTC ha superado el 10%, cifra que significa que los alcistas deben pagar costes de inversión extremadamente altos para mantener su exposición. En otras palabras, los alcistas del mercado se han convertido en minoría y la fuerza de venta en corto se está acumulando.
En la bolsa de Deribit, la preferencia por opciones de venta en BTC se ha debilitado en general, pero los traders buscan calls al precio de ejercicio de 100.000 dólares; este contraste es otra manifestación del efecto de retraso del mercado: algunas personas se preparan para una caída, mientras que otras aún sueñan con una subida de precio hasta los 100.000 dólares.
El rendimiento de los tokens está muy dividido: las monedas de IA y las meme coins cayeron colectivamente
Bajo la influencia del efecto LAG, la diferenciación del mercado de altcoins ha alcanzado un extremo. El pasado lunes, LIT (token de intercambio perpetuo de contrato ligero) y FET (token de IA enfocado en la Artificial Superintelligence Alliance) subieron un 3,9% y un 7,4% respectivamente, pero esto fue solo la flor amarilla de ayer: los últimos datos muestran que LIT ha caído un 6,78% y FET un 6,72%.
Las monedas meme y los tokens del metaverso lo tienen más triste. Dogecoin (DOGE) cayó un 7,05%, Pepe Coin (PEPE) cayó hasta un 6,11% y Zcash también cayó un 6,48%. El declive colectivo de estos tokens no es casualidad, sino que la falta de liquidez juega un papel directo: cuando los fondos comienzan a retirarse, los tokens sin soporte fundamental siempre sufren el peso más pesado.
Cabe mencionar que, entre las 20 principales criptomonedas (excepto BCH, BTC, BNB, XLM), la diferencia acumulada de volumen tras ajustar por posiciones de otros activos ha sido negativa en las últimas 24 horas. Este indicador técnico lo muestra de forma contundente: hay presión neta de venta en el mercado. En otras palabras, las fuerzas de venta siguen pesando en el mercado.
El índice medio de Fuerza Relativa (RSI) de las criptomonedas se acerca a los 58 puntos, entrando en la región de “sobrecomprada” en una escala técnica. Esta señal suele señalar una posible corrección a corto plazo, ya que los beneficiarios están considerando asegurar ganancias.
Los activos globales han caído y el apetito por el riesgo ha disminuido
Los problemas del mercado cripto no son aislados. El índice Nasdaq ha caído bruscamente un 1,5% recientemente, principalmente debido a que el precio de las acciones del gigante tecnológico Microsoft se desplomó más de un 11% tras publicar su informe de resultados del cuarto trimestre. El oro ha experimentado las mismas fluctuaciones bruscas: antes superaba los 5.600 dólares, ahora ha caído rápidamente hasta los 5.200 dólares.
El declive simultáneo de estos activos globales refleja una señal clara: el apetito por el riesgo del mercado está disminuyendo. El efecto lag se manifiesta aquí: cuando surgen factores de riesgo sistémicos globales, las reacciones de los traders suelen ser lentas: desde la confianza hasta la huida de pánico, lo que inevitablemente conducirá a fluctuaciones violentas de precios.
La colisión entre dilemas de liquidez y psicología del trader
Esencialmente, el problema central de todo esto es la liquidez. Desde la tormenta de liquidación en octubre, la liquidez en el mercado cripto se ha ido recuperando poco a poco. Aunque el mercado parece activo en apariencia, la liquidez real sigue siendo insuficiente. En este entorno, cualquier transacción grande puede provocar fuertes fluctuaciones de precio, y los fondos pequeños caminan sobre hielo fino.
La indecisión de los traders ha agravado aún más la situación. Cuando el efecto de retraso del mercado es lo suficientemente evidente, los participantes se verán atrapados en el dilema de “si seguir la tendencia o esperar y ver”. Algunas personas decidieron seguir la tendencia y finalmente quedaron atrapadas; Otros optaron por esperar y ver, y ahora solo pueden arrepentirse de haber visto caer la moneda en sus cuentas.
Esta es la representación más fiel del efecto de retraso del mercado: el flujo asincrónico de información, fondos y emociones ha creado una situación en la que las altcoins quedan atrás, se liquidan posiciones largas y el apetito por el riesgo se desvanece. Para esperar a una reversión, puede que el mercado tarde más en asimilar completamente estos aspectos negativos.