La noticia más relevante en los mercados de activos esta semana refleja un contraste notable: mientras los metales preciosos viven un momento de esplendor histórico, bitcoin permanece estancado en los márgenes del mercado. Esta divergencia ha reavivado el debate entre expertos sobre si la narrativa de adopción institucional de BTC realmente ha llegado a su fin o si simplemente estamos presenciando una pausa natural en el ciclo de precios.
El rally de los metales preciosos desafía las expectativas
Los mercados de metales preciosos experimentaron un movimiento explosivo durante las últimas sesiones, con el oro alcanzando un nuevo récord al tocar los $4,930 por onza, representando un incremento del 1,7% en apenas una jornada. La plata no se quedó atrás, escalando un 3,7% hasta alcanzar los $96 por onza. Estos movimientos refleja un apetito creciente por activos considerados refugio seguro, tradicionalmente asociados a períodos de incertidumbre en los mercados.
Bitcoin, en contraste, pintó un cuadro muy distinto. El principal criptoactivo se vio presionado a la baja, cayendo hasta los $83.57K, con una pérdida del 6.38% en las últimas 24 horas. Esta caída sitúa a bitcoin aproximadamente un 34% por debajo de su máximo histórico de $126.08K registrado a principios de este año, profundizando el debate sobre su desempeño actual.
El enigma del bajo rendimiento: ¿Fin de la narrativa o corrección natural?
La la noticia ha generado interpretaciones encontradas entre los analistas del sector. Jim Bianco, director de Bianco Research, planteó una pregunta provocadora: ¿ha llegado realmente a su fin la narrativa de adopción institucional de bitcoin? “Los anuncios de adopción ya no generan el impacto que tenían antes,” señaló Bianco en una publicación reciente. “El mercado necesita un nuevo tema conductor, y por ahora no es evidente cuál podría ser.”
Su perspectiva contrasta con la de Eric Balchunas, analista senior de ETF en Bloomberg, quien ofrece un ángulo diferente. Balchunas recordó que bitcoin ha experimentado un crecimiento extraordinario en perspectiva de largo plazo. Desde el fondo del criptoinvierno de 2022, cuando alcanzaba menos de $16,000, el activo se disparó hasta sus máximos recientes, representando un avance aproximado del 300% en aproximadamente 20 meses.
“¿Realmente esperan retornos anuales del 200% sin ninguna pausa?” cuestionó Balchunas. Su argumento sugiere que la consolidación actual podría ser precisamente eso: una pausa saludable tras un movimiento extraordinario.
El factor de los inversores tempranos ejecutando estrategias de salida
Un análisis más profundo de los movimientos de precio revela otra dinámica en juego: la “operación silenciosa de realización de ganancias” ejecutada por inversores que adquirieron bitcoin hace años. Balchunas ilustró este fenómeno citando el caso de un inversor que vendió más de $9 mil millones en BTC recientemente, después de mantener su posición durante más de una década. Este tipo de movimientos, aunque individuales, representan un flujo constante de liquidez saliendo del mercado.
Cuando múltiples tenedores de largo plazo ejecutan estas salidas simultáneamente, el efecto acumulativo presiona el precio hacia la baja, especialmente en un contexto donde la demanda especulativa se ha debilitado.
Comparación de rendimientos: El contexto más amplio desde la victoria electoral de 2024
Aquí es donde la narrativa se vuelve aún más interesante. Bianco analizó los movimientos de diversos activos desde poco después de la victoria electoral presidencial de noviembre de 2024 hasta ahora, revelando un patrón sorprendente:
Bitcoin: -2.6%
Plata: +205%
Oro: +83%
Nasdaq: +24%
S&P 500: +17.6%
Bitcoin no solo se quedó atrás respecto a los metales preciosos, sino que resultó ser prácticamente el único activo en territorio negativo durante este período. “Mientras aguardamos ese nuevo tema que impulse al mercado, prácticamente todo lo demás avanza rápidamente, mientras que bitcoin permanece paralizado,” observó Bianco.
Balchunas, sin embargo, añadió una perspectiva adicional: hace apenas 14 meses, en noviembre de 2024, bitcoin había ganado un 122% en términos anuales, superando significativamente al oro. “Los metales están simplemente intentando ponerse al día,” argumentó, sugiriendo que el actual rally podría ser parte de una corrección de largo plazo más que una reversión fundamental.
La noticia subyacente: Un cambio hacia activos defensivos
El verdadero punto de inflexión parece residir en un cambio más amplio en la psicología del mercado hacia activos considerados defensivos. El declive del bitcoin y el índice CoinDesk 20 ocurrieron paralelos a un giro notable en la aversión al riesgo, llevando capital desde criptoactivos especulativos hacia materias primas tangibles y acciones de gran capitalización.
Los mercados de derivados de criptomonedas también enviaron señales de cautela, con una contracción notable en el interés abierto y un aumento en la demanda de opciones protectoras y posiciones cortas. Estos movimientos apuntan a inversores que se posicionan defensivamente, anticipando potencial volatilidad adicional.
La la noticia, en esencia, refleja una transición temporal en preferencias de inversores, donde el apetito por riesgo se ha debilitado temporalmente, favoreciendo refugios tradicionales como el oro y activos correlacionados con la estabilidad macroeconómica.
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La noticia de esta semana: Por qué el oro brilla mientras bitcoin se queda rezagado
La noticia más relevante en los mercados de activos esta semana refleja un contraste notable: mientras los metales preciosos viven un momento de esplendor histórico, bitcoin permanece estancado en los márgenes del mercado. Esta divergencia ha reavivado el debate entre expertos sobre si la narrativa de adopción institucional de BTC realmente ha llegado a su fin o si simplemente estamos presenciando una pausa natural en el ciclo de precios.
El rally de los metales preciosos desafía las expectativas
Los mercados de metales preciosos experimentaron un movimiento explosivo durante las últimas sesiones, con el oro alcanzando un nuevo récord al tocar los $4,930 por onza, representando un incremento del 1,7% en apenas una jornada. La plata no se quedó atrás, escalando un 3,7% hasta alcanzar los $96 por onza. Estos movimientos refleja un apetito creciente por activos considerados refugio seguro, tradicionalmente asociados a períodos de incertidumbre en los mercados.
Bitcoin, en contraste, pintó un cuadro muy distinto. El principal criptoactivo se vio presionado a la baja, cayendo hasta los $83.57K, con una pérdida del 6.38% en las últimas 24 horas. Esta caída sitúa a bitcoin aproximadamente un 34% por debajo de su máximo histórico de $126.08K registrado a principios de este año, profundizando el debate sobre su desempeño actual.
El enigma del bajo rendimiento: ¿Fin de la narrativa o corrección natural?
La la noticia ha generado interpretaciones encontradas entre los analistas del sector. Jim Bianco, director de Bianco Research, planteó una pregunta provocadora: ¿ha llegado realmente a su fin la narrativa de adopción institucional de bitcoin? “Los anuncios de adopción ya no generan el impacto que tenían antes,” señaló Bianco en una publicación reciente. “El mercado necesita un nuevo tema conductor, y por ahora no es evidente cuál podría ser.”
Su perspectiva contrasta con la de Eric Balchunas, analista senior de ETF en Bloomberg, quien ofrece un ángulo diferente. Balchunas recordó que bitcoin ha experimentado un crecimiento extraordinario en perspectiva de largo plazo. Desde el fondo del criptoinvierno de 2022, cuando alcanzaba menos de $16,000, el activo se disparó hasta sus máximos recientes, representando un avance aproximado del 300% en aproximadamente 20 meses.
“¿Realmente esperan retornos anuales del 200% sin ninguna pausa?” cuestionó Balchunas. Su argumento sugiere que la consolidación actual podría ser precisamente eso: una pausa saludable tras un movimiento extraordinario.
El factor de los inversores tempranos ejecutando estrategias de salida
Un análisis más profundo de los movimientos de precio revela otra dinámica en juego: la “operación silenciosa de realización de ganancias” ejecutada por inversores que adquirieron bitcoin hace años. Balchunas ilustró este fenómeno citando el caso de un inversor que vendió más de $9 mil millones en BTC recientemente, después de mantener su posición durante más de una década. Este tipo de movimientos, aunque individuales, representan un flujo constante de liquidez saliendo del mercado.
Cuando múltiples tenedores de largo plazo ejecutan estas salidas simultáneamente, el efecto acumulativo presiona el precio hacia la baja, especialmente en un contexto donde la demanda especulativa se ha debilitado.
Comparación de rendimientos: El contexto más amplio desde la victoria electoral de 2024
Aquí es donde la narrativa se vuelve aún más interesante. Bianco analizó los movimientos de diversos activos desde poco después de la victoria electoral presidencial de noviembre de 2024 hasta ahora, revelando un patrón sorprendente:
Bitcoin no solo se quedó atrás respecto a los metales preciosos, sino que resultó ser prácticamente el único activo en territorio negativo durante este período. “Mientras aguardamos ese nuevo tema que impulse al mercado, prácticamente todo lo demás avanza rápidamente, mientras que bitcoin permanece paralizado,” observó Bianco.
Balchunas, sin embargo, añadió una perspectiva adicional: hace apenas 14 meses, en noviembre de 2024, bitcoin había ganado un 122% en términos anuales, superando significativamente al oro. “Los metales están simplemente intentando ponerse al día,” argumentó, sugiriendo que el actual rally podría ser parte de una corrección de largo plazo más que una reversión fundamental.
La noticia subyacente: Un cambio hacia activos defensivos
El verdadero punto de inflexión parece residir en un cambio más amplio en la psicología del mercado hacia activos considerados defensivos. El declive del bitcoin y el índice CoinDesk 20 ocurrieron paralelos a un giro notable en la aversión al riesgo, llevando capital desde criptoactivos especulativos hacia materias primas tangibles y acciones de gran capitalización.
Los mercados de derivados de criptomonedas también enviaron señales de cautela, con una contracción notable en el interés abierto y un aumento en la demanda de opciones protectoras y posiciones cortas. Estos movimientos apuntan a inversores que se posicionan defensivamente, anticipando potencial volatilidad adicional.
La la noticia, en esencia, refleja una transición temporal en preferencias de inversores, donde el apetito por riesgo se ha debilitado temporalmente, favoreciendo refugios tradicionales como el oro y activos correlacionados con la estabilidad macroeconómica.