El mercado del oro vive un momento de euforia. En los últimos doce meses, el precio del metal precioso ha experimentado un crecimiento superior al 80%, convirtiéndolo en uno de los activos más rentables del momento. Sin embargo, esta prosperidad aparente oculta un riesgo sistémico que pocos inversores comprenden: la mayoría de quienes creen poseer oro físico, en realidad tienen solo un certificado de deuda.
Según Björn Schmidtke, CEO de Aurelion (la firma de tesorería de oro de Tether), aproximadamente el 98% de la exposición al oro en los mercados globales existe únicamente como reconocimientos de deuda (IOUs), no como activos físicos tangibles. Este descubrimiento plantea interrogantes incómodos sobre la solidez de las inversiones en oro que consideramos seguras.
El boom del oro: ¿Una prosperidad real o ilusoria?
La forma más común de invertir en oro es adquirir lo que Schmidtke denomina “oro en papel”: fondos cotizados en bolsa (ETFs) respaldados nominalmente por oro físico. Los inversores compran estas acciones creyendo que poseen una barra de oro auténtica, cuando en realidad han adquirido un reconocimiento de deuda que les promete acceso al metal, pero sin garantías claras sobre qué barra específica les pertenece.
«Lo que los inversores realmente poseen es un pequeño trozo de papel que dice ‘te debo oro’. Las personas acuerdan colectivamente que este papel tiene valor, pero esa es toda la base del sistema», explica Schmidtke en conversaciones con medios especializados. Este mecanismo ha funcionado sin problemas durante décadas, porque los inversores raramente exigen la entrega física del metal. Sin embargo, esta comodidad ha creado una bomba de relojería financiera.
El problema de la “prueba de propiedad” en inversiones de oro
El verdadero peligro surge cuando imaginamos un escenario de crisis financiera severa. Si la moneda fiduciaria sufre una devaluación catastrófica y millones de inversores simultáneamente demandan la entrega física de su oro, el sistema colapsaría.
Schmidtke describe el escenario como un “evento sísmico”: decenas de miles de millones de dólares en oro físico no pueden desplazarse en cuestión de horas. Además, como los inversores no poseen documentos de propiedad específicos sobre qué lingotes les pertenecen (solo tienen acciones de un ETF), se crearía un cuello de botella logístico insuperable. En tales circunstancias, el precio del oro físico real se dispararía mientras los precios del “oro en papel” permanecerían rezagados, dejando a los tenedores de derivados atrapados en operaciones que no pueden liquidar.
Este fenómeno ya ha ocurrido en mercados relacionados. «Hemos visto esto suceder en el mercado de la plata», advierte Schmidtke. «Si ocurre un evento de este tipo, también lo veremos en el mercado del oro».
Tokenización de oro: ¿Una solución viable?
La respuesta que Aurelion propone es revolucionaria: transformar el oro en tokens basados en blockchain. El concepto es elegante. Mientras que el oro en papel requiere entregar metal físico (lo que es logísticamente imposible a gran escala), los tokens de oro digitalizados como XAUT desvinculan la propiedad del movimiento físico.
Cada token XAUT está vinculado de manera inextricable a una barra de oro específica almacenada en bóvedas suizas aseguradas. La “escritura de propiedad” de ese oro puede transferirse globalmente en cuestión de segundos a través de la blockchain, mientras que la barra física permanece segura en la bóveda.
Este modelo resuelve un problema fundamental: la prueba de propiedad. A diferencia del sistema de ETFs, donde el inversor desconoce qué barra específica posee, con XAUT existe una asignación clara y verificable. Cuando llega el momento de redimir, el inversor puede confiar en que su propiedad está documentada, trazable y segura, independientemente de que la entrega física tome tiempo.
«La forma en que posees oro importa tanto como si realmente lo posees», afirma Schmidtke, resumiendo la filosofía detrás de esta innovación.
La estrategia de Aurelion: El futuro del oro en cadena
Aurelion ha hecho un apuesta clara en esta dirección. La firma ha reestructurado su tesorería para mantener XAUT, un token plenamente redimible respaldado por oro físico depositado en instituciones suizas de máxima seguridad. Actualmente, la compañía posee aproximadamente 33,318 tokens XAUT, que representan una valoración de alrededor de $153 millones al precio actual de aproximadamente $5,31 por token.
La estrategia no es especulativa a corto plazo. Según Schmidtke, la empresa mantendría su posición de oro a menos que las condiciones del mercado presenten un descuento significativo y sostenido respecto a sus tenencias subyacentes. El objetivo declarado es construir un patrimonio duradero de oro en blockchain en el que inversores de toda la industria puedan participar durante años.
Aurelion también planea expandir su tesorería de oro mediante recaudación de capital durante los próximos meses, señal de su convicción en el futuro de los activos tokenizados.
El oro como piedra angular digital
La tesis que Aurelion defiende se alinea con una visión más amplia: el oro y bitcoin no son competidores sino complementos. Ambos representan activos de valor a largo plazo en un mundo donde la confianza en las instituciones financieras tradicionales se ve cuestionada periódicamente.
Mientras el oro tokenizado escala lentamente desde las etapas iniciales de adopción, su existencia plantea una pregunta crucial a los inversores: ¿qué importancia tiene realmente saber exactamente qué poseen cuando invierten en oro? La respuesta de Aurelion es clara: importa absolutamente. En un mundo donde los activos existen cada vez más en espacios digitales, la prueba de propiedad a través de la blockchain representa no solo seguridad, sino también transparencia radical.
Para los inversores que han observado el boom del oro con cautela, las soluciones basadas en cadenas de bloques ofrecen una alternativa que combina la seguridad del metal precioso con la velocidad y verificabilidad de la tecnología moderna.
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¿Cómo está realmente el mercado del oro? Los riesgos ocultos detrás del boom de precios
El mercado del oro vive un momento de euforia. En los últimos doce meses, el precio del metal precioso ha experimentado un crecimiento superior al 80%, convirtiéndolo en uno de los activos más rentables del momento. Sin embargo, esta prosperidad aparente oculta un riesgo sistémico que pocos inversores comprenden: la mayoría de quienes creen poseer oro físico, en realidad tienen solo un certificado de deuda.
Según Björn Schmidtke, CEO de Aurelion (la firma de tesorería de oro de Tether), aproximadamente el 98% de la exposición al oro en los mercados globales existe únicamente como reconocimientos de deuda (IOUs), no como activos físicos tangibles. Este descubrimiento plantea interrogantes incómodos sobre la solidez de las inversiones en oro que consideramos seguras.
El boom del oro: ¿Una prosperidad real o ilusoria?
La forma más común de invertir en oro es adquirir lo que Schmidtke denomina “oro en papel”: fondos cotizados en bolsa (ETFs) respaldados nominalmente por oro físico. Los inversores compran estas acciones creyendo que poseen una barra de oro auténtica, cuando en realidad han adquirido un reconocimiento de deuda que les promete acceso al metal, pero sin garantías claras sobre qué barra específica les pertenece.
«Lo que los inversores realmente poseen es un pequeño trozo de papel que dice ‘te debo oro’. Las personas acuerdan colectivamente que este papel tiene valor, pero esa es toda la base del sistema», explica Schmidtke en conversaciones con medios especializados. Este mecanismo ha funcionado sin problemas durante décadas, porque los inversores raramente exigen la entrega física del metal. Sin embargo, esta comodidad ha creado una bomba de relojería financiera.
El problema de la “prueba de propiedad” en inversiones de oro
El verdadero peligro surge cuando imaginamos un escenario de crisis financiera severa. Si la moneda fiduciaria sufre una devaluación catastrófica y millones de inversores simultáneamente demandan la entrega física de su oro, el sistema colapsaría.
Schmidtke describe el escenario como un “evento sísmico”: decenas de miles de millones de dólares en oro físico no pueden desplazarse en cuestión de horas. Además, como los inversores no poseen documentos de propiedad específicos sobre qué lingotes les pertenecen (solo tienen acciones de un ETF), se crearía un cuello de botella logístico insuperable. En tales circunstancias, el precio del oro físico real se dispararía mientras los precios del “oro en papel” permanecerían rezagados, dejando a los tenedores de derivados atrapados en operaciones que no pueden liquidar.
Este fenómeno ya ha ocurrido en mercados relacionados. «Hemos visto esto suceder en el mercado de la plata», advierte Schmidtke. «Si ocurre un evento de este tipo, también lo veremos en el mercado del oro».
Tokenización de oro: ¿Una solución viable?
La respuesta que Aurelion propone es revolucionaria: transformar el oro en tokens basados en blockchain. El concepto es elegante. Mientras que el oro en papel requiere entregar metal físico (lo que es logísticamente imposible a gran escala), los tokens de oro digitalizados como XAUT desvinculan la propiedad del movimiento físico.
Cada token XAUT está vinculado de manera inextricable a una barra de oro específica almacenada en bóvedas suizas aseguradas. La “escritura de propiedad” de ese oro puede transferirse globalmente en cuestión de segundos a través de la blockchain, mientras que la barra física permanece segura en la bóveda.
Este modelo resuelve un problema fundamental: la prueba de propiedad. A diferencia del sistema de ETFs, donde el inversor desconoce qué barra específica posee, con XAUT existe una asignación clara y verificable. Cuando llega el momento de redimir, el inversor puede confiar en que su propiedad está documentada, trazable y segura, independientemente de que la entrega física tome tiempo.
«La forma en que posees oro importa tanto como si realmente lo posees», afirma Schmidtke, resumiendo la filosofía detrás de esta innovación.
La estrategia de Aurelion: El futuro del oro en cadena
Aurelion ha hecho un apuesta clara en esta dirección. La firma ha reestructurado su tesorería para mantener XAUT, un token plenamente redimible respaldado por oro físico depositado en instituciones suizas de máxima seguridad. Actualmente, la compañía posee aproximadamente 33,318 tokens XAUT, que representan una valoración de alrededor de $153 millones al precio actual de aproximadamente $5,31 por token.
La estrategia no es especulativa a corto plazo. Según Schmidtke, la empresa mantendría su posición de oro a menos que las condiciones del mercado presenten un descuento significativo y sostenido respecto a sus tenencias subyacentes. El objetivo declarado es construir un patrimonio duradero de oro en blockchain en el que inversores de toda la industria puedan participar durante años.
Aurelion también planea expandir su tesorería de oro mediante recaudación de capital durante los próximos meses, señal de su convicción en el futuro de los activos tokenizados.
El oro como piedra angular digital
La tesis que Aurelion defiende se alinea con una visión más amplia: el oro y bitcoin no son competidores sino complementos. Ambos representan activos de valor a largo plazo en un mundo donde la confianza en las instituciones financieras tradicionales se ve cuestionada periódicamente.
Mientras el oro tokenizado escala lentamente desde las etapas iniciales de adopción, su existencia plantea una pregunta crucial a los inversores: ¿qué importancia tiene realmente saber exactamente qué poseen cuando invierten en oro? La respuesta de Aurelion es clara: importa absolutamente. En un mundo donde los activos existen cada vez más en espacios digitales, la prueba de propiedad a través de la blockchain representa no solo seguridad, sino también transparencia radical.
Para los inversores que han observado el boom del oro con cautela, las soluciones basadas en cadenas de bloques ofrecen una alternativa que combina la seguridad del metal precioso con la velocidad y verificabilidad de la tecnología moderna.