El fundador de Ethereum expresó recientemente en la plataforma Farcaster profundas reflexiones sobre cómo el mundo tecnológico y las estructuras políticas deben interactuar en la era de la digitalización. Según Foresight News, Buterin rechaza la idea de una dicotomía simple: su postura es que no es posible categorizar a los Estados y las corporaciones como fuerzas exclusivamente amistosas o hostiles.
La paradoja de la política estatal: doble rasero en acción
Para ilustrar esta idea, Vitalik presentó ejemplos claros de incoherencia política. La Unión Europea financia y apoya activamente proyectos de código abierto, pero al mismo tiempo insiste en la implementación de mecanismos de cifrado obligatorios para la vigilancia de las comunicaciones (por ejemplo, control mediante claves de cifrado obligatorias, como muestran las prácticas de muchos servicios extranjeros). Un ejemplo aún más revelador es el de EE. UU.: el gobierno estadounidense utiliza la aplicación Signal para sus propias comunicaciones, a pesar de la existencia de la Ley de Patriotismo, que potencialmente podría fortalecer la vigilancia sobre estos canales de comunicación.
Estas contradicciones revelan la esencia del problema: las instituciones persiguen un doble objetivo — proteger sus propios intereses en su territorio, al mismo tiempo que limitan las capacidades de otros actores para actuar de manera independiente.
La táctica óptima para estructuras organizadas
Buterin destaca un principio clave que debe guiar el comportamiento de los Estados y grandes corporaciones: control total sobre su propia esfera de influencia, combinado con una resistencia decidida a la intervención externa. Según su evaluación, esta estrategia será predominante en la próxima década.
Las instituciones tomarán medidas serias para minimizar su dependencia de actores externos. En el contexto del mercado de criptomonedas estables (stablecoins), esto significa que los emisores de activos digitales buscarán gestionar la cadena de bloques de manera que siga siendo suficientemente descentralizada y no bajo control de ningún Estado. Al mismo tiempo, los gobiernos reforzarán los requisitos de los procedimientos Know Your Customer (KYC), intentando mantener el control sobre los flujos financieros en sus territorios.
Tendencias en el desarrollo de herramientas de privacidad
A pesar de estos intentos de limitar, las tecnologías de protección de la privacidad seguirán evolucionando. Por eso, las cuestiones de protección de datos permanecen críticas: desde la organización de comunicaciones cifradas (como en el ejemplo de aplicaciones tipo Signal) hasta métodos de interacción anónima. El progreso tecnológico en criptografía y privacidad seguirá siendo constante, pese a los esfuerzos de los Estados por introducir unificación y control.
Ethereum como plataforma global contra la censura
Un papel central en este ecosistema lo desempeña Ethereum. Buterin subraya que la blockchain de Ethereum funciona como una computadora global, que por su arquitectura es resistente a la censura y a la intervención estatal. Esto significa que los ciberpunk y los defensores de la descentralización no deben ver a las estructuras estatales con hostilidad o desconfianza total.
El camino hacia una cooperación mutuamente beneficiosa
En lugar de un enfoque confrontacional, Buterin propone que la comunidad criptográfica adopte una postura más pragmática — una estrategia de diálogo abierto y cooperación mutua. Al mismo tiempo, los criptoactivistas deben defender activamente sus intereses y valores, sin ceder ante la presión.
Se debe centrar la atención en desarrollar y fortalecer tres componentes: capas de independencia financiera, estructuras sociales basadas en principios de libertad, y sistemas de identificación que respeten la autonomía individual. Estos tres pilares permitirán crear un ecosistema en el que las personas puedan interactuar, manteniendo el control sobre su información personal y su derecho a la privacidad.
La postura de Vitalik conduce a una conclusión importante: el futuro no prevé la victoria total de ninguna de las partes, sino un equilibrio cuidadoso entre la protección de los derechos individuales y el funcionamiento de las instituciones sociales.
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Vitalik Buterin revela la estrategia de coexistencia de la comunidad cripto con las instituciones estatales
El fundador de Ethereum expresó recientemente en la plataforma Farcaster profundas reflexiones sobre cómo el mundo tecnológico y las estructuras políticas deben interactuar en la era de la digitalización. Según Foresight News, Buterin rechaza la idea de una dicotomía simple: su postura es que no es posible categorizar a los Estados y las corporaciones como fuerzas exclusivamente amistosas o hostiles.
La paradoja de la política estatal: doble rasero en acción
Para ilustrar esta idea, Vitalik presentó ejemplos claros de incoherencia política. La Unión Europea financia y apoya activamente proyectos de código abierto, pero al mismo tiempo insiste en la implementación de mecanismos de cifrado obligatorios para la vigilancia de las comunicaciones (por ejemplo, control mediante claves de cifrado obligatorias, como muestran las prácticas de muchos servicios extranjeros). Un ejemplo aún más revelador es el de EE. UU.: el gobierno estadounidense utiliza la aplicación Signal para sus propias comunicaciones, a pesar de la existencia de la Ley de Patriotismo, que potencialmente podría fortalecer la vigilancia sobre estos canales de comunicación.
Estas contradicciones revelan la esencia del problema: las instituciones persiguen un doble objetivo — proteger sus propios intereses en su territorio, al mismo tiempo que limitan las capacidades de otros actores para actuar de manera independiente.
La táctica óptima para estructuras organizadas
Buterin destaca un principio clave que debe guiar el comportamiento de los Estados y grandes corporaciones: control total sobre su propia esfera de influencia, combinado con una resistencia decidida a la intervención externa. Según su evaluación, esta estrategia será predominante en la próxima década.
Las instituciones tomarán medidas serias para minimizar su dependencia de actores externos. En el contexto del mercado de criptomonedas estables (stablecoins), esto significa que los emisores de activos digitales buscarán gestionar la cadena de bloques de manera que siga siendo suficientemente descentralizada y no bajo control de ningún Estado. Al mismo tiempo, los gobiernos reforzarán los requisitos de los procedimientos Know Your Customer (KYC), intentando mantener el control sobre los flujos financieros en sus territorios.
Tendencias en el desarrollo de herramientas de privacidad
A pesar de estos intentos de limitar, las tecnologías de protección de la privacidad seguirán evolucionando. Por eso, las cuestiones de protección de datos permanecen críticas: desde la organización de comunicaciones cifradas (como en el ejemplo de aplicaciones tipo Signal) hasta métodos de interacción anónima. El progreso tecnológico en criptografía y privacidad seguirá siendo constante, pese a los esfuerzos de los Estados por introducir unificación y control.
Ethereum como plataforma global contra la censura
Un papel central en este ecosistema lo desempeña Ethereum. Buterin subraya que la blockchain de Ethereum funciona como una computadora global, que por su arquitectura es resistente a la censura y a la intervención estatal. Esto significa que los ciberpunk y los defensores de la descentralización no deben ver a las estructuras estatales con hostilidad o desconfianza total.
El camino hacia una cooperación mutuamente beneficiosa
En lugar de un enfoque confrontacional, Buterin propone que la comunidad criptográfica adopte una postura más pragmática — una estrategia de diálogo abierto y cooperación mutua. Al mismo tiempo, los criptoactivistas deben defender activamente sus intereses y valores, sin ceder ante la presión.
Se debe centrar la atención en desarrollar y fortalecer tres componentes: capas de independencia financiera, estructuras sociales basadas en principios de libertad, y sistemas de identificación que respeten la autonomía individual. Estos tres pilares permitirán crear un ecosistema en el que las personas puedan interactuar, manteniendo el control sobre su información personal y su derecho a la privacidad.
La postura de Vitalik conduce a una conclusión importante: el futuro no prevé la victoria total de ninguna de las partes, sino un equilibrio cuidadoso entre la protección de los derechos individuales y el funcionamiento de las instituciones sociales.