Durante años, la posibilidad de que computadoras cuánticas amenacen a Bitcoin se consideraba un problema del futuro distante. Pero los movimientos recientes de inversores institucionales y nuevas investigaciones sugieren que este desafío para la criptografía ya está influenciando decisiones de inversión en el presente. El riesgo cuántico ya no es solo un debate académico, sino un factor que redimensiona cómo las grandes instituciones asignan su capital.
Cuando los inversores cambian de opinión: la amenaza cuántica cobra realidad
Christopher Wood, estratega de Jefferies, tomó una decisión sorprendente: redujo su exposición a Bitcoin en un 10% en su portafolio modelo “Greed & Fear”, reasignando esos recursos hacia oro físico y acciones mineras. Su justificación señala directamente hacia las preocupaciones sobre criptografía: la amenaza de que ordenadores cuánticos rompan los algoritmos ECDSA que protegen las claves de Bitcoin, poniendo en duda su viabilidad como reserva de valor a largo plazo.
Este movimiento de Wood no es aislado. El bajo rendimiento de Bitcoin en relación con el oro en lo que va del año—un rezago del 6.5%—refleja esta reconfiguración del pensamiento inversor. Mientras tanto, el ratio BTC/oro en términos de valuación ha bajado a 19.26 en comparación con semanas anteriores, evidenciando la cautela institucional respecto a la resiliencia futura de la criptografía.
Sin embargo, no todas las instituciones principales retroceden. Harvard incrementó su asignación a Bitcoin casi en un 240%, y Morgan Stanley comenzó a recomendar a sus clientes patrimoniales asignar hasta un 4% de sus carteras a criptoactivos. Bank of America, por su parte, permite rangos de inversión entre 1% y 4%. Esto demuestra que el apoyo institucional se está redistribuyendo según diferentes evaluaciones del riesgo, no desapareciendo por completo.
Los puntos débiles de la criptografía actual de Bitcoin
Una investigación publicada por Chaincode Labs en 2025 proporciona datos inquietantes: entre el 20% y el 50% de las direcciones de Bitcoin en circulación podrían ser vulnerables a ataques cuánticos futuros debido al reutilización de claves públicas. Esto significa que aproximadamente 6.26 millones de BTC—valorados entre 650 mil millones y 750 mil millones de dólares—están en riesgo potencial.
David Duong de Coinbase identifica las principales vías de ataque: los ordenadores cuánticos podrían comprometer tanto las claves ECDSA como atacar SHA-256, el fundamento del sistema de prueba de trabajo de Bitcoin. Las direcciones vulnerables incluyen específicamente los scripts legacy de tipo Pay-to-Public-Key, ciertos monederos multisig y algunas configuraciones Taproot expuestas.
El aumento en la capacidad de qubits de las máquinas cuánticas hace que este escenario sea cada vez menos teórico. Los avances mostrados por Google en 2025 marcan hitos en la reducción del “error cuántico”, acercando la realidad de computadoras cuánticas relevantes para la criptografía (CRQC).
¿Puede Bitcoin adaptarse a tiempo? El desafío de coordinar cambios descentralizados
A diferencia de los sistemas bancarios centralizados que pueden imponer actualizaciones de seguridad por decreto, Bitcoin enfrenta un reto monumental: coordinar cambios de criptografía en una red completamente descentralizada sin autoridad central, comité de riesgos ni mandato ejecutivo. Como señaló Jamie Coutts en redes sociales: “Bitcoin técnicamente puede actualizarse. Pero hacerlo requiere una coordinación lenta y complicada en una red descentralizada. Nadie puede decir: ‘cambiamos ahora’.”
Esta estructura descentralizada, que es la mayor fortaleza de Bitcoin contra la censura, se convierte en su mayor debilidad frente a una amenaza existencial que requiere respuesta rápida y coordinada.
Estrategias de protección mientras la red decide
No todo está perdido. Los estándares de criptografía post-cuántica finalizados por NIST en 2024 ofrecen una hoja de ruta para futuras defensas. La higiene de direcciones—evitando reutilizaciones de claves públicas—y la migración de fondos a direcciones resistentes a la computación cuántica son medidas inmediatas que los titulares pueden implementar hoy.
Sin embargo, Charles Hoskinson de Cardano advierte que la adopción apresurada de criptografía post-cuántica podría comprometer seriamente la eficiencia del protocolo. La Iniciativa de Blockchain Cuántico de DARPA sugiere que las amenazas significativas podrían materializarse en la década de 2030, pero los gráficos de proyección de capacidad cuántica indican que este cronograma podría acelerarse, particularmente si la integración de inteligencia artificial abrevia los tiempos de desarrollo cuántico.
El reloj ya está marcando
La cuestión de la computación cuántica ha dejado de ser especulación académica. El peso de este riesgo ya está visible en los portafolios de inversores, en las recomendaciones de los grandes bancos y en las decisiones de reducción o aumento de exposición. El desempeño menor de Bitcoin frente al oro no solo refleja ciclos de mercado normales, sino la presión creciente de una vulnerabilidad de criptografía que podría ser existencial.
Mientras la red descentralizada de Bitcoin navega la complejidad de una actualización para resistir futuros ataques cuánticos, esa “carga” sobre Bitcoin sigue siendo real y presente, influyendo cada día las decisiones de quiénes apuestan por su futuro.
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La vulnerabilidad de la criptografía en Bitcoin ante la computación cuántica: el mercado ya reacciona
Durante años, la posibilidad de que computadoras cuánticas amenacen a Bitcoin se consideraba un problema del futuro distante. Pero los movimientos recientes de inversores institucionales y nuevas investigaciones sugieren que este desafío para la criptografía ya está influenciando decisiones de inversión en el presente. El riesgo cuántico ya no es solo un debate académico, sino un factor que redimensiona cómo las grandes instituciones asignan su capital.
Cuando los inversores cambian de opinión: la amenaza cuántica cobra realidad
Christopher Wood, estratega de Jefferies, tomó una decisión sorprendente: redujo su exposición a Bitcoin en un 10% en su portafolio modelo “Greed & Fear”, reasignando esos recursos hacia oro físico y acciones mineras. Su justificación señala directamente hacia las preocupaciones sobre criptografía: la amenaza de que ordenadores cuánticos rompan los algoritmos ECDSA que protegen las claves de Bitcoin, poniendo en duda su viabilidad como reserva de valor a largo plazo.
Este movimiento de Wood no es aislado. El bajo rendimiento de Bitcoin en relación con el oro en lo que va del año—un rezago del 6.5%—refleja esta reconfiguración del pensamiento inversor. Mientras tanto, el ratio BTC/oro en términos de valuación ha bajado a 19.26 en comparación con semanas anteriores, evidenciando la cautela institucional respecto a la resiliencia futura de la criptografía.
Sin embargo, no todas las instituciones principales retroceden. Harvard incrementó su asignación a Bitcoin casi en un 240%, y Morgan Stanley comenzó a recomendar a sus clientes patrimoniales asignar hasta un 4% de sus carteras a criptoactivos. Bank of America, por su parte, permite rangos de inversión entre 1% y 4%. Esto demuestra que el apoyo institucional se está redistribuyendo según diferentes evaluaciones del riesgo, no desapareciendo por completo.
Los puntos débiles de la criptografía actual de Bitcoin
Una investigación publicada por Chaincode Labs en 2025 proporciona datos inquietantes: entre el 20% y el 50% de las direcciones de Bitcoin en circulación podrían ser vulnerables a ataques cuánticos futuros debido al reutilización de claves públicas. Esto significa que aproximadamente 6.26 millones de BTC—valorados entre 650 mil millones y 750 mil millones de dólares—están en riesgo potencial.
David Duong de Coinbase identifica las principales vías de ataque: los ordenadores cuánticos podrían comprometer tanto las claves ECDSA como atacar SHA-256, el fundamento del sistema de prueba de trabajo de Bitcoin. Las direcciones vulnerables incluyen específicamente los scripts legacy de tipo Pay-to-Public-Key, ciertos monederos multisig y algunas configuraciones Taproot expuestas.
El aumento en la capacidad de qubits de las máquinas cuánticas hace que este escenario sea cada vez menos teórico. Los avances mostrados por Google en 2025 marcan hitos en la reducción del “error cuántico”, acercando la realidad de computadoras cuánticas relevantes para la criptografía (CRQC).
¿Puede Bitcoin adaptarse a tiempo? El desafío de coordinar cambios descentralizados
A diferencia de los sistemas bancarios centralizados que pueden imponer actualizaciones de seguridad por decreto, Bitcoin enfrenta un reto monumental: coordinar cambios de criptografía en una red completamente descentralizada sin autoridad central, comité de riesgos ni mandato ejecutivo. Como señaló Jamie Coutts en redes sociales: “Bitcoin técnicamente puede actualizarse. Pero hacerlo requiere una coordinación lenta y complicada en una red descentralizada. Nadie puede decir: ‘cambiamos ahora’.”
Esta estructura descentralizada, que es la mayor fortaleza de Bitcoin contra la censura, se convierte en su mayor debilidad frente a una amenaza existencial que requiere respuesta rápida y coordinada.
Estrategias de protección mientras la red decide
No todo está perdido. Los estándares de criptografía post-cuántica finalizados por NIST en 2024 ofrecen una hoja de ruta para futuras defensas. La higiene de direcciones—evitando reutilizaciones de claves públicas—y la migración de fondos a direcciones resistentes a la computación cuántica son medidas inmediatas que los titulares pueden implementar hoy.
Sin embargo, Charles Hoskinson de Cardano advierte que la adopción apresurada de criptografía post-cuántica podría comprometer seriamente la eficiencia del protocolo. La Iniciativa de Blockchain Cuántico de DARPA sugiere que las amenazas significativas podrían materializarse en la década de 2030, pero los gráficos de proyección de capacidad cuántica indican que este cronograma podría acelerarse, particularmente si la integración de inteligencia artificial abrevia los tiempos de desarrollo cuántico.
El reloj ya está marcando
La cuestión de la computación cuántica ha dejado de ser especulación académica. El peso de este riesgo ya está visible en los portafolios de inversores, en las recomendaciones de los grandes bancos y en las decisiones de reducción o aumento de exposición. El desempeño menor de Bitcoin frente al oro no solo refleja ciclos de mercado normales, sino la presión creciente de una vulnerabilidad de criptografía que podría ser existencial.
Mientras la red descentralizada de Bitcoin navega la complejidad de una actualización para resistir futuros ataques cuánticos, esa “carga” sobre Bitcoin sigue siendo real y presente, influyendo cada día las decisiones de quiénes apuestan por su futuro.