Muchas personas están atrapadas toda su vida por la vanidad y la vergüenza. No es que no puedan, sino que no se atreven, temen molestar a los demás, temen que rechacen y parezcan mal, temen ser juzgadas, temen hacer el ridículo. La vergüenza más cruel es que, antes de que otros te nieguen, tú mismo ya te has detenido. Pero solo al avanzar realmente te darás cuenta de que la mayoría de quienes te juzgan todavía están en el mismo lugar, no son responsables de tu vida ni pueden decidir qué tan lejos puedes llegar. Cuando ya has corrido lejos, lo único que pueden hacer es dejar unos comentarios. La vida no es para lucir bien, sino para ser libre. Cortar esa cuerda llamada vergüenza y salir del círculo llamado vanidad es el verdadero comienzo de vivir para uno mismo.
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Muchas personas están atrapadas toda su vida por la vanidad y la vergüenza. No es que no puedan, sino que no se atreven, temen molestar a los demás, temen que rechacen y parezcan mal, temen ser juzgadas, temen hacer el ridículo. La vergüenza más cruel es que, antes de que otros te nieguen, tú mismo ya te has detenido. Pero solo al avanzar realmente te darás cuenta de que la mayoría de quienes te juzgan todavía están en el mismo lugar, no son responsables de tu vida ni pueden decidir qué tan lejos puedes llegar. Cuando ya has corrido lejos, lo único que pueden hacer es dejar unos comentarios. La vida no es para lucir bien, sino para ser libre. Cortar esa cuerda llamada vergüenza y salir del círculo llamado vanidad es el verdadero comienzo de vivir para uno mismo.