Ali Khamenei no solo es el máximo líder religioso de Irán, sino que también controla todo el aparato político y militar del país. Desde 1989, cuando sucedió a Ayatollah Khomeini, ha mantenido una influencia casi absoluta durante más de tres décadas, moldeando todas las decisiones importantes de la República Islámica de Irán.
Orígenes de una familia humilde y un arduo camino de aprendizaje
Ali Khamenei nació en 1939 en Mashhad, en el noreste de Irán, en una familia pobre con una profunda tradición religiosa. Su padre, un modesto clérigo musulmán, enseñó a sus hijos a vivir con sencillez, aceptando lo que la vida les brindaba. Las comidas consistían solo en pan y pasas, y la casa no superaba los 65 metros cuadrados; esa es la imagen que él recuerda de su infancia.
Desde los cuatro años, Khamenei comenzó a estudiar el Corán en las escuelas tradicionales de maktab. En solo cinco años, completó su nivel secundario y se especializó en lógica, filosofía y leyes islámicas. A los 18 años, continuó con los estudios superiores en los centros de teología de Qom, donde se convirtió en alumno de los más destacados grandes ayatolás.
En 1957, partió hacia Najaf (Irak), centro legendario de la teología chií, para seguir su formación. Aunque tuvo la oportunidad de quedarse con renombrados maestros, decidió regresar a Irán siguiendo la decisión de su padre. Desde 1958 hasta 1964, bajo la guía de grandes religiosos como Khomeini, Borujerdi y otros líderes religiosos, Khamenei formó una sólida base ideológica política.
Lealtad absoluta y el camino contra la monarquía
Desde 1962, Ali Khamenei se unió oficialmente al movimiento opositor liderado por Khomeini para luchar contra la monarquía del shah Mohammad Reza Pahlavi. En estos años, Khamenei se convirtió en un seguidor absoluto, creyendo que toda su ideología se originaba en la revolución islámica iniciada por Khomeini.
Durante 17 años, desde 1962 hasta 1979, Khamenei sufrió arrestos, torturas y encarcelamientos por sus actividades revolucionarias. Sin embargo, nunca vaciló en el camino que eligió. Esta firmeza no solo le ganó la confianza de Khomeini, sino que también le permitió construir una reputación de lealtad inquebrantable, lo que le sería útil para superar futuras luchas por el poder.
Desde la revolución de 1979 hasta la presidencia – Pasos calculados
Tras derrocarse la monarquía, Khomeini rápidamente nombró a Khamenei en el Consejo de la Revolución, asignándole roles en el Ministerio de Defensa y en la construcción de las Fuerzas de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), una organización militar independiente con gran poder.
En 1981, Khamenei resultó gravemente herido en un atentado en una mezquita en Teherán, lo que le dejó paralizado de un lado. Solo dos meses después, el presidente Mohammad-Ali Rajai fue asesinado en circunstancias misteriosas, y Khamenei fue elegido para reemplazarlo. Aunque en ese momento el cargo de presidente era principalmente ceremonial, Khamenei utilizó esa posición para ampliar su influencia, enfrentándose en varias ocasiones al primer ministro Mir Hossein Mousavi por reformas excesivas.
¿Por qué fue elegido Ali Khamenei en lugar de Montazeri?
En los años 80, Khomeini designó a Hussein-Ali Montazeri como su sucesor para el cargo de Gran Ayatolá. Khomeini llamaba a Montazeri “el fruto más dulce de su vida” y le encomendó responsabilidades importantes. Sin embargo, desde 1986, Montazeri empezó a criticar públicamente los fundamentos del Estado de la República Islámica, apoyando políticas más abiertas y moderadas.
Estas diferencias generaron tensiones constantes. En marzo de 1989, mientras Khomeini aún vivía, le retiró la sucesión a Montazeri. Incluso, los retratos de Montazeri fueron retirados públicamente. Esta caída abrió espacio para que otro candidato emergiera.
Tras la muerte de Khomeini en junio de 1989, el Consejo de Expertos, una organización de religiosos, eligió a Ali Khamenei como Líder Supremo. Aunque Khamenei aún no alcanzaba el nivel de marja-e taqlid (máxima autoridad religiosa), la Constitución iraní fue rápidamente enmendada para exigir solo que el líder tuviera “conocimientos islámicos”. Al tomar el poder, Khamenei fue promovido de Hojjat al-Islam a Ayatollah, un símbolo de poder sin necesidad de más adornos.
Políticas duras y control absoluto
Desde su tiempo como presidente, Ali Khamenei ha establecido una política exterior confrontacional, especialmente con Estados Unidos y Occidente. Ha declarado su firme intención de eliminar el “imperialismo y a los influenciados por Estados Unidos” de Irán.
En sus 36 años en el poder, Khamenei ha demostrado un control absoluto sobre cada presidente. Cuando Mohammad Khatami (1997–2005) intentó reformas y acercamientos con Occidente, Khamenei obstaculizó muchas de sus iniciativas. Con Mahmoud Ahmadinejad, aunque inicialmente parecía cercano, cuando este buscó ampliar su poder personal, surgieron conflictos. La reelección controvertida de Ahmadinejad en 2009 provocó las mayores protestas desde 1979; Khamenei ordenó una fuerte represión, causando decenas de muertos.
Con Hassan Rouhani (2013–2021), aunque Khamenei permitió que alcanzara un acuerdo nuclear en 2015, cuando Estados Unidos abandonó el acuerdo en 2018 y volvió a imponer sanciones, Khamenei declaró claramente: “Lo advertí desde el principio: no confíen en Estados Unidos”.
Sobre Israel, Khamenei mantiene una postura intransigente, llamando a ese país “un tumor canceroso que debe ser eliminado” de la región. Tras el ataque estadounidense que eliminó al general Qasem Soleimani en enero de 2020, prometió una venganza “cruenta”, aunque al final la represalia fue solo simbólica.
La gran pregunta: ¿Quién sucederá a Ali Khamenei?
Actualmente, Ali Khamenei tiene 87 años y enfrenta problemas de salud. El futuro de Irán — en particular, quién tomará el poder tras su partida — es un tema de profundo interés tanto nacional como internacional.
Según lo previsto, el sucesor será elegido por el Consejo de Expertos, una entidad de 88 religiosos musulmanes elegidos por el pueblo iraní cada ocho años. Sin embargo, para postularse, los candidatos deben ser aprobados por el Consejo de Guardianes (controlado por el Líder Supremo). Esto garantiza que solo puedan participar quienes sean leales al sistema. Una vez electos, los miembros del Consejo de Expertos supervisarán las actividades del Líder Supremo, aunque en la práctica esto suele ser solo formalidad.
El vacío de poder que dejaría Ali Khamenei si desapareciera sin un sucesor crearía una gran inestabilidad en un contexto donde Estados Unidos e Israel aumentan la presión sobre Irán. Quién podrá llenar ese vacío y mantener el poder como lo hizo Khamenei sigue siendo una gran incógnita.
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Ali Khamenei: De un estudiante religioso a la autoridad absoluta en Irán
Ali Khamenei no solo es el máximo líder religioso de Irán, sino que también controla todo el aparato político y militar del país. Desde 1989, cuando sucedió a Ayatollah Khomeini, ha mantenido una influencia casi absoluta durante más de tres décadas, moldeando todas las decisiones importantes de la República Islámica de Irán.
Orígenes de una familia humilde y un arduo camino de aprendizaje
Ali Khamenei nació en 1939 en Mashhad, en el noreste de Irán, en una familia pobre con una profunda tradición religiosa. Su padre, un modesto clérigo musulmán, enseñó a sus hijos a vivir con sencillez, aceptando lo que la vida les brindaba. Las comidas consistían solo en pan y pasas, y la casa no superaba los 65 metros cuadrados; esa es la imagen que él recuerda de su infancia.
Desde los cuatro años, Khamenei comenzó a estudiar el Corán en las escuelas tradicionales de maktab. En solo cinco años, completó su nivel secundario y se especializó en lógica, filosofía y leyes islámicas. A los 18 años, continuó con los estudios superiores en los centros de teología de Qom, donde se convirtió en alumno de los más destacados grandes ayatolás.
En 1957, partió hacia Najaf (Irak), centro legendario de la teología chií, para seguir su formación. Aunque tuvo la oportunidad de quedarse con renombrados maestros, decidió regresar a Irán siguiendo la decisión de su padre. Desde 1958 hasta 1964, bajo la guía de grandes religiosos como Khomeini, Borujerdi y otros líderes religiosos, Khamenei formó una sólida base ideológica política.
Lealtad absoluta y el camino contra la monarquía
Desde 1962, Ali Khamenei se unió oficialmente al movimiento opositor liderado por Khomeini para luchar contra la monarquía del shah Mohammad Reza Pahlavi. En estos años, Khamenei se convirtió en un seguidor absoluto, creyendo que toda su ideología se originaba en la revolución islámica iniciada por Khomeini.
Durante 17 años, desde 1962 hasta 1979, Khamenei sufrió arrestos, torturas y encarcelamientos por sus actividades revolucionarias. Sin embargo, nunca vaciló en el camino que eligió. Esta firmeza no solo le ganó la confianza de Khomeini, sino que también le permitió construir una reputación de lealtad inquebrantable, lo que le sería útil para superar futuras luchas por el poder.
Desde la revolución de 1979 hasta la presidencia – Pasos calculados
Tras derrocarse la monarquía, Khomeini rápidamente nombró a Khamenei en el Consejo de la Revolución, asignándole roles en el Ministerio de Defensa y en la construcción de las Fuerzas de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), una organización militar independiente con gran poder.
En 1981, Khamenei resultó gravemente herido en un atentado en una mezquita en Teherán, lo que le dejó paralizado de un lado. Solo dos meses después, el presidente Mohammad-Ali Rajai fue asesinado en circunstancias misteriosas, y Khamenei fue elegido para reemplazarlo. Aunque en ese momento el cargo de presidente era principalmente ceremonial, Khamenei utilizó esa posición para ampliar su influencia, enfrentándose en varias ocasiones al primer ministro Mir Hossein Mousavi por reformas excesivas.
¿Por qué fue elegido Ali Khamenei en lugar de Montazeri?
En los años 80, Khomeini designó a Hussein-Ali Montazeri como su sucesor para el cargo de Gran Ayatolá. Khomeini llamaba a Montazeri “el fruto más dulce de su vida” y le encomendó responsabilidades importantes. Sin embargo, desde 1986, Montazeri empezó a criticar públicamente los fundamentos del Estado de la República Islámica, apoyando políticas más abiertas y moderadas.
Estas diferencias generaron tensiones constantes. En marzo de 1989, mientras Khomeini aún vivía, le retiró la sucesión a Montazeri. Incluso, los retratos de Montazeri fueron retirados públicamente. Esta caída abrió espacio para que otro candidato emergiera.
Tras la muerte de Khomeini en junio de 1989, el Consejo de Expertos, una organización de religiosos, eligió a Ali Khamenei como Líder Supremo. Aunque Khamenei aún no alcanzaba el nivel de marja-e taqlid (máxima autoridad religiosa), la Constitución iraní fue rápidamente enmendada para exigir solo que el líder tuviera “conocimientos islámicos”. Al tomar el poder, Khamenei fue promovido de Hojjat al-Islam a Ayatollah, un símbolo de poder sin necesidad de más adornos.
Políticas duras y control absoluto
Desde su tiempo como presidente, Ali Khamenei ha establecido una política exterior confrontacional, especialmente con Estados Unidos y Occidente. Ha declarado su firme intención de eliminar el “imperialismo y a los influenciados por Estados Unidos” de Irán.
En sus 36 años en el poder, Khamenei ha demostrado un control absoluto sobre cada presidente. Cuando Mohammad Khatami (1997–2005) intentó reformas y acercamientos con Occidente, Khamenei obstaculizó muchas de sus iniciativas. Con Mahmoud Ahmadinejad, aunque inicialmente parecía cercano, cuando este buscó ampliar su poder personal, surgieron conflictos. La reelección controvertida de Ahmadinejad en 2009 provocó las mayores protestas desde 1979; Khamenei ordenó una fuerte represión, causando decenas de muertos.
Con Hassan Rouhani (2013–2021), aunque Khamenei permitió que alcanzara un acuerdo nuclear en 2015, cuando Estados Unidos abandonó el acuerdo en 2018 y volvió a imponer sanciones, Khamenei declaró claramente: “Lo advertí desde el principio: no confíen en Estados Unidos”.
Sobre Israel, Khamenei mantiene una postura intransigente, llamando a ese país “un tumor canceroso que debe ser eliminado” de la región. Tras el ataque estadounidense que eliminó al general Qasem Soleimani en enero de 2020, prometió una venganza “cruenta”, aunque al final la represalia fue solo simbólica.
La gran pregunta: ¿Quién sucederá a Ali Khamenei?
Actualmente, Ali Khamenei tiene 87 años y enfrenta problemas de salud. El futuro de Irán — en particular, quién tomará el poder tras su partida — es un tema de profundo interés tanto nacional como internacional.
Según lo previsto, el sucesor será elegido por el Consejo de Expertos, una entidad de 88 religiosos musulmanes elegidos por el pueblo iraní cada ocho años. Sin embargo, para postularse, los candidatos deben ser aprobados por el Consejo de Guardianes (controlado por el Líder Supremo). Esto garantiza que solo puedan participar quienes sean leales al sistema. Una vez electos, los miembros del Consejo de Expertos supervisarán las actividades del Líder Supremo, aunque en la práctica esto suele ser solo formalidad.
El vacío de poder que dejaría Ali Khamenei si desapareciera sin un sucesor crearía una gran inestabilidad en un contexto donde Estados Unidos e Israel aumentan la presión sobre Irán. Quién podrá llenar ese vacío y mantener el poder como lo hizo Khamenei sigue siendo una gran incógnita.