La gran migración del oro: cómo el comercio China-Rusia está redefiniendo el cambio RMB y el sistema monetario global

El 2025 marca un punto de inflexión en los equilibrios monetarios internacionales. No se trata simplemente de un aumento del comercio bilateral entre Pekín y Moscú, sino de un fenómeno mucho más significativo: el mundo está siendo testigo de una transformación estructural del sistema de cambio del RMB y de la desdolarización a escala global. El oro está convirtiéndose en el nuevo lenguaje del comercio internacional, y China se posiciona en el centro de este nuevo orden.

Las cifras sorprendentes del flujo de oro Rusia-China en 2025

Solo en el año recién concluido, las estadísticas aduaneras registraron un volumen neto de importación física de oro ruso de 25,3 toneladas, lo que representa un incremento del 800% respecto al ejercicio anterior. Este dato extraordinario establece un nuevo récord en el tráfico de metales entre ambos países, tanto en peso como en valor monetario.

¿Cómo es posible que una nación sometida a sanciones totales, con miles de millones de dólares en activos congelados, siga exportando oro a gran escala? La respuesta radica en una distinción fundamental: lo que está congelado son los capitales depositados en instituciones financieras occidentales. Lo que sale de las minas rusas y llega a los puertos chinos es, en cambio, una riqueza tangible, física, que no depende de ningún intermediario externo. En el fondo soberano ruso, aproximadamente el 50% de los bienes ya está bloqueado en instituciones financieras occidentales; sin embargo, las reservas de oro permanecen mayormente custodiadas en los bancos centrales de Moscú y en estructuras fortificadas del Extremo Oriente, existiendo materialmente más allá del alcance del sistema SWIFT y de los circuitos de liquidación en dólares.

Por qué Rusia elige el oro y el cambio en RMB en lugar del dólar

Moscú no se encontró desprevenida ante las sanciones occidentales. Tras el evento de Crimea en 2014, Rusia inició una estrategia deliberada de reducción de la dependencia monetaria del dólar. En la década siguiente, las reservas de oro del banco central ruso crecieron más del 300%, y se estableció un sistema interno de transmisión de datos financieros llamado SPFS, diseñado como una alternativa funcional a SWIFT.

Al mismo tiempo, Moscú promovió la integración de su sistema con el CIPS chino (Sistema de Pagos Internacionales de China), logrando así la posibilidad de liquidación directa mediante el cambio RMB-oro, excluyendo completamente la intermediación estadounidense. Cuando las sanciones se materializaron en 2022, Rusia no sufrió el colapso económico previsto por las cancillerías occidentales, sino que activó el llamado “plan de ruptura de oro”, transformando el metal precioso en su arma de supervivencia económica.

La postura estratégica de China: neutralidad comercial con consecuencias geopolíticas

Pekín ha mantenido firmemente la posición de “nación comercial neutral”, rechazando adherirse a las campañas sancionadoras contra Rusia y reafirmando el principio de que “la cooperación comercial ordinaria no es turbulenta”. Mientras las transacciones respeten los protocolos aduaneros chinos y las normativas contra el lavado de dinero, la importación de oro ruso no presenta ningún obstáculo legal formal.

Esta neutralidad aparente oculta una maniobra estratégica de gran alcance: consolidar la posición internacional del cambio RMB mediante acuerdos comerciales concretos, libres de presiones externas. Cada transacción en metales preciosos regulada en renminbi refuerza aún más la credibilidad de la moneda china en los mercados internacionales.

La verdadera mercancía: transformar oro en acceso a tecnología

La cuestión central no es simplemente la adquisición de oro, sino lo que Rusia pretende obtener a cambio. Moscú busca el cambio en RMB, sin duda, pero el objetivo último es mucho más estratégico: adquirir el derecho de acceso a tecnologías y bienes necesarios para su supervivencia económica.

Tras el bloqueo tecnológico occidental, Rusia enfrenta carencias críticas: microchips de alta gama, máquinas herramienta de precisión, componentes automotrices, equipos hospitalarios. Ninguna de estas categorías puede ser producida internamente en cantidades suficientes. La única solución es comprarlas, pero el uso del dólar está prohibido y el euro sigue bajo un control extraordinario de las autoridades occidentales.

La solución reside en este ciclo virtuoso: convertir oro en RMB, y luego usar el RMB para pedidos masivos de bienes industriales chinos. Los datos comerciales confirman que Rusia está importando maquinaria civil y componentes industriales desde China a escalas sin precedentes—cojinetes para vehículos, herramientas de precisión, precursores químicos para semiconductores. Se trata de los materiales “vitales” necesarios para mantenerse a flote bajo el régimen de sanciones.

El nuevo paradigma comercial: trueque en el siglo XXI

Así surge un ciclo comercial inédito: oro y petróleo ruso a cambio de RMB, luego RMB convertido en productos manufacturados chinos. Es una forma de trueque modernizada, operativa sin dólares, sin SWIFT, sin supervisión estadounidense, y sin embargo completamente funcional. Lo más destabilizador de este nuevo ciclo es su capacidad de replicación: el modelo puede extenderse a otros países y commodities.

La migración global del oro: un tsunami silencioso

Ampliando la mirada más allá del corredor Rusia-China, se descubre que el fenómeno es planetario. Polonia ha incrementado sus reservas de oro en 102 toneladas en doce meses, conquistando el título de mayor compradora mundial durante dos años consecutivos. Turquía y Kazajistán han expandido sus reservas en 27 y 57 toneladas respectivamente, estableciendo máximos históricos.

Al mismo tiempo, los bancos centrales de Alemania, Italia y otras economías europeas están promoviendo la “localización de las reservas de oro”, con el 59% de las autoridades monetarias mundiales que han trasladado sus depósitos de oro a sus propios países. Se perfila una tendencia irresistible: para finales de 2025, las reservas de oro de los bancos centrales globales acelerarán su crecimiento a una tasa media del 8,3% anual.

Cuando el oro supera al dólar: el punto de no retorno

Un dato histórico merece especial atención: excluyendo a Estados Unidos, el valor total del oro en poder de los bancos centrales de diversos países ha alcanzado la cifra de 3,92 billones de dólares. Por primera vez desde 1996, esta cantidad supera el valor total de los bonos del Estado estadounidense en posesión de esas mismas instituciones. Es un evento simbólico y sustancial a la vez: la confianza mundial en el dólar está siendo gradualmente reemplazada por la confianza en el oro como refugio universal.

La pequeña chispa de la desdolarización, encendida años atrás por unas pocas naciones heterodoxas, se está transformando en un gran incendio global. La vieja configuración planetaria, aquella del “ciclo petróleo-dólar”, cede paso a una nueva geometría: un triángulo formado por “recursos naturales-oro-manufacturas”. Y China, con su peso económico y su capacidad productiva, se sitúa precisamente en el centro de este nuevo triángulo geopolítico y económico, ejerciendo una influencia creciente sobre el nuevo orden monetario mundial.

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