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Desarrollo de la industria de inteligencia artificial china: del cuello de botella a la independencia tecnológica
Hace ocho años, la industria tecnológica china enfrentó una crisis aguda cuando Estados Unidos impuso una prohibición total a ZTE, destruyendo una empresa gigante que empleaba a 80,000 personas. Hoy, China está a punto de una revolución completamente diferente en el sector de la inteligencia artificial. En febrero de 2026, la startup china DeepSeek anunció que lanzaría un modelo avanzado basado completamente en chips fabricados localmente en China, liberándose de la dependencia de la tecnología de Nvidia, que controla el 90% del mercado global. Este cambio refleja una estrategia nueva para construir un sistema tecnológico completamente independiente.
Superando el bloqueo de CUDA: algoritmos como clave para la independencia computacional
La verdad que la mayoría no entendía es que la presión real no estaba en los chips en sí, sino en la plataforma CUDA desarrollada por Nvidia desde 2006. Esta plataforma no es solo una herramienta de software, sino un ecosistema completo que controla la forma en que se desarrollan la mayoría de las aplicaciones de inteligencia artificial en el mundo. Entrenar modelos grandes depende de procesadores gráficos GPU, y Nvidia ha construido una serie de herramientas integradas que conectan hardware y software de manera difícil de separar.
Para 2025, tenía más de 4.5 millones de desarrolladores vinculados a este sistema, lo que hacía muy difícil que cualquier empresa se separara de él. Pero las empresas chinas eligieron un camino completamente diferente. En lugar de intentar reemplazar directamente a Nvidia, se centraron en mejorar radicalmente los algoritmos.
El modelo DeepSeek V3 representa este cambio. Tiene 671 mil millones de parámetros, pero solo se activan 37 mil millones durante la inferencia, es decir, el 5.5% del total. El costo de entrenar este modelo fue de solo 5.576 millones de dólares usando 2048 procesadores H800, frente a estimaciones de 78 millones de dólares para entrenar GPT-4. Esta enorme diferencia en costos se refleja directamente en los precios del servicio. DeepSeek ofrece sus servicios a 0.028 a 0.28 dólares por millón de tokens, mientras que GPT-4 cuesta 5 dólares, y Claude Opus llega a 15 dólares. La diferencia supera las 50 veces en algunos casos.
Chips locales, desde inferencia hasta entrenamiento: un salto cualitativo en capacidades
El verdadero avance que cambió la ecuación ocurrió cuando los chips chinos locales pasaron de la inferencia sencilla al entrenamiento complejo. En enero de 2026, Zhipu AI, en colaboración con Huawei, lanzó el primer modelo avanzado de imágenes entrenado completamente con chips chinos. Esto no es un logro marginal, sino un cambio radical.
El entrenamiento requiere procesamiento masivo de datos y cálculos complejos, diez veces mayores que los necesarios para la inferencia. Los chips Ascend de Huawei demostraron su capacidad para soportar esta carga. Para finales de 2025, más de 4 millones de desarrolladores estaban en el sistema Ascend, y más de 3000 empresas asociadas se unieron. En el MWC del 2 de marzo de 2026, Huawei lanzó en mercados internacionales una nueva arquitectura de computación, SuperPoD. La potencia de procesamiento del chip Ascend 910B alcanzó el nivel del Nvidia A100, indicando que la brecha comenzó a cerrarse rápidamente.
Este avance llevó a un escenario que no era posible hace un año. En febrero de 2026, por primera vez, el uso de modelos chinos en la plataforma OpenRouter superó en un 127% a los modelos estadounidenses en solo tres semanas. La cuota de mercado de los modelos chinos no superaba el 2% hace un año, y ahora se acerca al 60%.
Ventaja en energía eléctrica: el camino oculto para cambiar las reglas del juego
Detrás de esta revolución tecnológica se encuentra una enorme ventaja económica que muchos no han notado. Estados Unidos enfrenta una grave crisis eléctrica. A principios de 2026, Virginia suspendió la aprobación de nuevos centros de datos, seguida por Georgia, que extendió la suspensión hasta 2027. El consumo energético de los centros de datos en EE. UU. alcanzó 183 TWh en 2024, el 4% del consumo total, y se espera que se duplique a 426 TWh para 2030.
En cambio, China produce 10.4 billones de kWh anualmente, mientras que EE. UU. solo produce 4.2 billones. La diferencia no solo está en la producción, sino en la distribución del consumo. En China, el consumo doméstico representa el 15% del total, mientras que en EE. UU. llega al 36%, lo que da mayor flexibilidad a la industria.
El precio de la electricidad cuenta la historia más importante. Las zonas donde se concentran las empresas de IA en EE. UU. pagan entre 0.12 y 0.15 dólares por kWh, mientras que las áreas industriales del oeste de China pagan alrededor de 0.03 dólares. Esto significa que China tiene una ventaja en precio de entre 4 y 5 veces. Cuando el entrenamiento consume millones de kWh, esta ventaja se traduce en miles de millones de dólares anualmente.
De Japón a un camino diferente en China: construyendo un ecosistema independiente
La historia ofrece una lección clara de la experiencia japonesa. En 1986, el gobierno japonés firmó un acuerdo de semiconductores con EE. UU. bajo una fuerte presión. Japón controlaba el 51% del mercado mundial en 1988, pero tras el acuerdo, EE. UU. utilizó mecanismos diferentes para aplastar la competencia japonesa. Apoyó a Samsung y Hynix en Corea para que bajaran precios. La participación de Japón en el mercado de DRAM cayó del 80% al 10%. Para 2017, solo quedaba el 7%.
La tragedia japonesa fue que se conformaron con ser los mejores en un sistema de división global en lugar de construir un ecosistema propio. Cuando la marea se retiró, se dieron cuenta de que no tenían nada más que la fábrica misma.
China elige un camino completamente diferente. Primero, usó mejoras en algoritmos para superar el bloqueo de chips. Segundo, avanzó en chips locales desde la inferencia hasta el entrenamiento. Tercero, construyó un ecosistema alrededor de la arquitectura Ascend que atrajo a millones de desarrolladores. Cuarto, expandió sus servicios globalmente con DeepSeek y otros.
El 27 de febrero de 2026, tres empresas locales publicaron informes de rendimiento en el mismo día. Kimo creció un 453% y obtuvo beneficios por primera vez. Moi Ton creció un 243% pero perdió 1 mil millones. Moxi creció un 121% y perdió 800 millones. Cada pérdida es una inversión en construir el ecosistema, no un mal manejo.
Trasladando la computación desde Occidente: un nuevo modelo de negocio
La era de vender hardware ha desaparecido. Ahora se venden servicios computacionales directamente. DeepSeek y otros modelos chinos se producen en fábricas locales y luego se distribuyen por cables submarinos a todo el mundo. Los datos muestran que el 30.7% de los usuarios de DeepSeek son locales en China, pero el 13.6% en India, el 6.9% en Indonesia y el 4.3% en EE. UU.
El modelo soporta 37 idiomas y se usa ampliamente en mercados emergentes. 26,000 empresas globales tienen cuentas, y 3,200 instituciones han lanzado versiones empresariales. En China, DeepSeek domina con el 89% del mercado. En países bajo sanciones, la participación varía entre el 40% y el 60%.
Conclusión: de sobrevivir a prosperar
Hace ocho años, la pregunta era: ¿podemos sobrevivir? Hoy, la pregunta es: ¿a qué precio podemos prosperar? Este cambio en la formulación refleja la verdadera diferencia.
La guerra por el poder computacional no ha terminado, pero ha cambiado completamente de forma. China ya no responde a las presiones de manera defensiva, sino que construye opciones alternativas reales. Cada pérdida financiera de las empresas locales es una inversión en investigación y desarrollo, en entrenar a millones de desarrolladores y en resolver problemas de compatibilidad. No es una batalla unificada con un resultado definitivo, sino una transformación estructural en el entorno competitivo global.