Acabo de leer que Trump está a punto de imponer aranceles pesados a los autos importados desde la UE. Estamos hablando del 25% la próxima semana, una medida que está causando bastante revuelo en los mercados europeos.



El argumento es que la Unión Europea no estaría cumpliendo los acuerdos comerciales actuales. Según lo declarado, los aranceles afectarán específicamente a los vehículos importados, mientras que los autos fabricados en plantas estadounidenses quedarían exentos de estos aumentos tarifarios.

Lo que me llama la atención es el dato sobre las inversiones: Trump ha destacado que hay más de 100 mil millones de dólares en curso para la construcción de nuevas plantas de producción de automóviles. Prácticamente están intentando impulsar la producción interna mientras al mismo tiempo aumentan los aranceles sobre la extranjera.

Es una estrategia comercial bastante clásica, pero los aranceles de esta magnitud podrían tener efectos significativos en los precios de los vehículos en Europa y en los equilibrios comerciales entre ambas costas del Atlántico. No es solo cuestión de números tarifarios, es la señal que cuenta: proteger la manufactura nacional mientras presionan a los socios comerciales.
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