Islandia, alimentada al 100% por energías renovables (principalmente hidroeléctrica y geotérmica), ha establecido la base de minería de menor costo a nivel mundial, con tarifas eléctricas industriales que solo representan un tercio de la media europea. Durante la década de 2010, atrajo una gran cantidad de granjas mineras, alcanzando una participación significativa en la potencia computacional global en su pico. Con la presión en la red eléctrica en aumento, el gobierno congeló en 2021 las nuevas licencias de minería, priorizando la demanda de aluminio y capacidad de cálculo para IA. Tras el fracaso de Aurora Coin (2014) y casos de minería ilícita (2018), en 2024 se implementó completamente el marco regulatorio MICA, otorgando licencias a entidades como MONORUM para servicios de moneda digital legal, marcando una etapa de innovación estable en la industria de las criptomonedas.
En 2024, el marco regulatorio MICA en Islandia se implementa en toda la jurisdicción, exigiendo a las empresas de criptomonedas cumplir con la lucha contra el lavado de dinero y la verificación de identidad profunda. Las actividades de minería especulativa son sistemáticamente eliminadas, haciendo de la conformidad y la innovación la única vía posible.