Imagina una red de almacenamiento completamente descentralizada, cuyo público objetivo son esas organizaciones autónomas descentralizadas (DAO) que toman decisiones lentamente pero tienen requisitos extremadamente altos. Esto suena un poco a un juego de suma cero, pero el protocolo Walrus ha encontrado una forma ingeniosa de romper el equilibrio.
La clave está en su módulo de gobernanza de almacenamiento personalizado. Las DAO ya no aceptan pasivamente soluciones de almacenamiento estándar, sino que pueden, a través de un sistema de propuestas, diseñar reglas de almacenamiento a medida para sus datos más críticos. Por ejemplo, requisitos como que los datos financieros se almacenen dispersos en más de 7 jurisdicciones diferentes a nivel mundial, o que los registros de votación de gobernanza se conserven durante más de 100 años. Una vez que estas solicitudes especiales son aprobadas mediante votación DAO, se convierten automáticamente en código de contrato inteligente, que toda la red Walrus ejecutará de forma forzosa.
La genialidad de esto radica en que crea un ciclo de retroalimentación positiva saludable. Las DAO, a través de Walrus, realmente controlan la soberanía y las políticas de seguridad de sus datos, sin preocuparse por fallos de punto único o abusos de poder. Mientras tanto, Walrus, en su proceso de servir a estos usuarios más exigentes, continúa optimizando sus soluciones de almacenamiento y la estabilidad de la red. La red de almacenamiento recibe la validación de aplicaciones más genuinas, y las DAO obtienen la protección de datos más confiable. La descentralización aquí ya no es solo un eslogan vacío, sino que se materializa en cada bloque de datos y en cada registro de gobernanza en funcionamiento real.
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Imagina una red de almacenamiento completamente descentralizada, cuyo público objetivo son esas organizaciones autónomas descentralizadas (DAO) que toman decisiones lentamente pero tienen requisitos extremadamente altos. Esto suena un poco a un juego de suma cero, pero el protocolo Walrus ha encontrado una forma ingeniosa de romper el equilibrio.
La clave está en su módulo de gobernanza de almacenamiento personalizado. Las DAO ya no aceptan pasivamente soluciones de almacenamiento estándar, sino que pueden, a través de un sistema de propuestas, diseñar reglas de almacenamiento a medida para sus datos más críticos. Por ejemplo, requisitos como que los datos financieros se almacenen dispersos en más de 7 jurisdicciones diferentes a nivel mundial, o que los registros de votación de gobernanza se conserven durante más de 100 años. Una vez que estas solicitudes especiales son aprobadas mediante votación DAO, se convierten automáticamente en código de contrato inteligente, que toda la red Walrus ejecutará de forma forzosa.
La genialidad de esto radica en que crea un ciclo de retroalimentación positiva saludable. Las DAO, a través de Walrus, realmente controlan la soberanía y las políticas de seguridad de sus datos, sin preocuparse por fallos de punto único o abusos de poder. Mientras tanto, Walrus, en su proceso de servir a estos usuarios más exigentes, continúa optimizando sus soluciones de almacenamiento y la estabilidad de la red. La red de almacenamiento recibe la validación de aplicaciones más genuinas, y las DAO obtienen la protección de datos más confiable. La descentralización aquí ya no es solo un eslogan vacío, sino que se materializa en cada bloque de datos y en cada registro de gobernanza en funcionamiento real.