La industria de las criptomonedas está entrando en un año crucial. Si 2025 sirvió como la orientación para los recién llegados en activos digitales en las finanzas tradicionales, 2026 marca el momento en que las posibilidades teóricas se convierten en realidad estructural. Las previsiones del sector convergen en una sola tesis: los mercados de capital tokenizados y continuos ya no son una visión especulativa, sino un cambio de infraestructura inevitable. Este año demostrará si las instituciones pueden operacionalizar esta transformación a gran escala.
Marca Tokenización: Cuando los mercados 24/7 dejan de ser ciencia ficción
El primer cambio estructural se centra en la propia tokenización. Los mercados de capital han operado durante décadas en ciclos por lotes, con retrasos en liquidaciones y colaterales inactivos. Este paradigma se está desmoronando rápidamente.
Las proyecciones del mercado sugieren que los activos tokenizados alcanzarán los 18,9 billones de dólares para 2033—lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesta del 53%. Pero esta cifra puede ser conservadora. Una vez que el primer domino institucional caiga en el comercio continuo, la aceleración en forma de curva S podría ser dramática. Algunos analistas proyectan que el 80% de los activos globales podrían estar tokenizados para 2040, imitando patrones de adopción vistos con la tecnología móvil y los viajes en avión.
Lo que hace que 2026 marque el punto de inflexión no es solo una liquidación más rápida. Es la eficiencia del capital. Hoy en día, las instituciones preposicionan activos con días de antelación antes de ingresar en nuevos mercados. La incorporación regulatoria y la gestión de colaterales pueden consumir de cinco a siete días. La liquidación ocurre en ciclos T+1 o T+2 (uno o dos días después de la transacción), bloqueando el capital en patrones de retención ineficientes.
La tokenización elimina esta fricción. Cuando el colateral se vuelve fungible y la liquidación se comprime de días a segundos, la redistribución de carteras se vuelve continua. Las acciones, bonos y activos digitales dejan de ser ecosistemas separados y se convierten en componentes intercambiables dentro de una única sistema siempre activo. La distinción del fin de semana desaparece. Los mercados no cierran—se reequilibran.
Marca de eficiencia de capital: Liquidez desbloqueada
El segundo cambio estructural implica desbloquear capital atrapado. En los ciclos de liquidación tradicionales, permanecen reservas significativas preposicionadas para cubrir requisitos operativos. La tokenización disuelve esta restricción.
Las stablecoins y los fondos del mercado monetario tokenizados se convierten en el tejido conectivo que une las clases de activos. El capital puede fluir entre mercados previamente segregados en segundos en lugar de días. Los libros de órdenes se profundizan, los volúmenes de negociación aumentan y la velocidad tanto de las monedas digitales como de las tradicionales se acelera a medida que disminuye el riesgo de liquidación.
Para las instituciones que rastrean oportunidades de mercado en tiempo real, esto representa una ventaja crítica. Las empresas incapaces de gestionar operaciones de liquidez y riesgo continuas perderán estructuralmente flujos de capital frente a competidores que puedan hacerlo.
Marca regulatoria: Siete pasos adelante en 2026
Los marcos regulatorios están acelerando a nivel global, aunque de manera desigual. La aprobación reciente de la SEC para que la Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC) desarrolle un programa de tokenización de valores representa un momento decisivo—los reguladores ahora contemplan formalmente fusionar blockchain con el registro de propiedad de acciones.
En otros lugares, el progreso diverge:
Corea del Sur levantó una prohibición de nueve años permitiendo que las empresas públicas tengan hasta un 5% de su capital en activos criptográficos (principalmente BTC y ETH). Esto marca un cambio significativo en el acceso institucional al capital.
Interactive Brokers integró depósitos en USDC, permitiendo financiamiento de cuentas 24/7 con planes de añadir RLUSD de Ripple y PYUSD de PayPal. Esto marca un gran paso para un corredor que elimina la fricción en la liquidación con stablecoins.
Estados Unidos enfrenta obstáculos legislativos con la Ley CLARITY debido a disputas sobre los rendimientos de stablecoins entre bancos tradicionales y emisores no bancarios—un punto de fricción clave que debe resolverse.
Los legisladores del Reino Unido proponen restricciones a las donaciones políticas en criptomonedas, citando preocupaciones por interferencias extranjeras, marcando una filosofía regulatoria distinta a otras jurisdicciones.
Estas siete señales direccionales marcan hacia dónde se dirige la regulación en 2026: mayor acceso institucional, capas de fricción que disminuyen, pero también nuevas barreras en torno a riesgos políticos y sistémicos.
Marca institucional: La preparación operativa se vuelve urgente
Para las instituciones, 2026 marca el año en que la preparación operativa pasa de ser opcional a ser esencial. Los equipos de gestión de riesgos, operaciones de tesorería, funciones de liquidación—todos deben transicionar de procesos por lotes discretos a operaciones continuas.
Esta transformación requiere:
Gestión de colaterales 24/7 con visibilidad en tiempo real
Procesos continuos de AML/KYC que reemplacen los ciclos de cumplimiento por lotes
Integración de custodia digital con proveedores regulados que pase de pilotos a producción
Aceptación de stablecoins como infraestructura de liquidación funcional
Gestión de liquidez entre activos coordinando acciones en acciones, bonos y instrumentos digitales
La infraestructura ya se está formando. Los custodios regulados y las plataformas de intermediación crediticia han avanzado de pruebas de concepto a despliegues en producción. Las instituciones que inicien ahora su construcción operativa estarán en posición de acelerar cuando los marcos regulatorios se consoliden más adelante en el año.
Quienes retrasen su avance se marcarán como rezagados en un mercado que cada vez premia más la velocidad.
Marca de rendimiento del mercado: Lecciones de 2025
2025 entregó señales mixtas que vale la pena analizar. Bitcoin alcanzó un máximo histórico antes de que la volatilidad estacional comprimiera los precios. Ethereum mostró fortaleza a principios, pero enfrentó vientos en contra a mitad de año. El mercado en general demostró que la calidad importa: los activos más grandes y de grado institucional superaron a las alternativas de mediana capitalización.
Lecturas actuales (a finales de enero de 2026):
Bitcoin cotiza a $88.12K, tras el máximo histórico de $126.08K alcanzado a finales de 2025. La correlación móvil de 30 días entre BTC y oro se volvió positiva (0.40) por primera vez este año, sugiriendo un posible cambio hacia un comportamiento de activo refugio.
Ethereum cotiza a $2.94K, reflejando una consolidación moderada.
Las stablecoins alcanzan una adopción récord, con USDC y fondos del mercado monetario tokenizados emergentes mostrando una demanda institucional sostenida.
Estos datos marcan 2026 como un año donde la calidad y la utilidad superan a la especulación.
Marca de adopción: Siete factores de éxito para las criptomonedas
La pregunta clave: ¿Puede la criptomoneda avanzar más allá de los traders minoristas autodirigidos para llegar a segmentos institucionales, de gestión de patrimonio y de alta renta?
La distribución sigue siendo el desafío fundamental de las criptomonedas. Hasta que los productos financieros se comercialicen y distribuyan a través de canales tradicionales, el compromiso institucional seguirá siendo periférico. Siete factores marcan el éxito:
Claridad regulatoria que permita lanzamientos de productos institucionales
Profundidad de productos que ofrezcan exposición diversificada sin sobrecarga cognitiva
Integración con custodios tradicionales que reduzcan la complejidad operativa
Talento e infraestructura que soporten operaciones de mercado 24/7
Marcos de gestión de riesgos confiables para carteras institucionales
Normas de reporte transparentes que faciliten el cumplimiento regulatorio
Infraestructura de liquidación probada que elimine preocupaciones sobre contraparte
Cada uno marca un punto de control para la adopción institucional en 2026.
Marca hacia adelante: La imperativa del segundo año
Si 2025 fue el año de ingreso de las criptomonedas en las finanzas tradicionales, 2026 marca el segundo año—cuando el potencial teórico se vuelve realidad operacional. La industria enfrenta una única imperativa: construir y ejecutar.
La infraestructura existe. Los vientos regulatorios se están formando. La infraestructura de mercado está lista. Lo que 2026 marcará, en última instancia, es si las instituciones cripto pueden operacionalizar a la escala que exigen los mercados tokenizados.
Las instituciones incapaces de gestionar liquidez continua, aceptar stablecoins como infraestructura operativa e integrar la liquidación en blockchain en sus operaciones de tesorería no formarán parte del paradigma emergente. Este es el verdadero punto de inflexión—no la adopción tecnológica, sino la transformación institucional.
La pregunta no es si los mercados 24/7 operarán en 2026. La pregunta es si tu institución podrá hacerlo.
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Siete marcas definitorias de 2026: Cómo los mercados de capital cripto alcanzan un punto de inflexión
La industria de las criptomonedas está entrando en un año crucial. Si 2025 sirvió como la orientación para los recién llegados en activos digitales en las finanzas tradicionales, 2026 marca el momento en que las posibilidades teóricas se convierten en realidad estructural. Las previsiones del sector convergen en una sola tesis: los mercados de capital tokenizados y continuos ya no son una visión especulativa, sino un cambio de infraestructura inevitable. Este año demostrará si las instituciones pueden operacionalizar esta transformación a gran escala.
Marca Tokenización: Cuando los mercados 24/7 dejan de ser ciencia ficción
El primer cambio estructural se centra en la propia tokenización. Los mercados de capital han operado durante décadas en ciclos por lotes, con retrasos en liquidaciones y colaterales inactivos. Este paradigma se está desmoronando rápidamente.
Las proyecciones del mercado sugieren que los activos tokenizados alcanzarán los 18,9 billones de dólares para 2033—lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesta del 53%. Pero esta cifra puede ser conservadora. Una vez que el primer domino institucional caiga en el comercio continuo, la aceleración en forma de curva S podría ser dramática. Algunos analistas proyectan que el 80% de los activos globales podrían estar tokenizados para 2040, imitando patrones de adopción vistos con la tecnología móvil y los viajes en avión.
Lo que hace que 2026 marque el punto de inflexión no es solo una liquidación más rápida. Es la eficiencia del capital. Hoy en día, las instituciones preposicionan activos con días de antelación antes de ingresar en nuevos mercados. La incorporación regulatoria y la gestión de colaterales pueden consumir de cinco a siete días. La liquidación ocurre en ciclos T+1 o T+2 (uno o dos días después de la transacción), bloqueando el capital en patrones de retención ineficientes.
La tokenización elimina esta fricción. Cuando el colateral se vuelve fungible y la liquidación se comprime de días a segundos, la redistribución de carteras se vuelve continua. Las acciones, bonos y activos digitales dejan de ser ecosistemas separados y se convierten en componentes intercambiables dentro de una única sistema siempre activo. La distinción del fin de semana desaparece. Los mercados no cierran—se reequilibran.
Marca de eficiencia de capital: Liquidez desbloqueada
El segundo cambio estructural implica desbloquear capital atrapado. En los ciclos de liquidación tradicionales, permanecen reservas significativas preposicionadas para cubrir requisitos operativos. La tokenización disuelve esta restricción.
Las stablecoins y los fondos del mercado monetario tokenizados se convierten en el tejido conectivo que une las clases de activos. El capital puede fluir entre mercados previamente segregados en segundos en lugar de días. Los libros de órdenes se profundizan, los volúmenes de negociación aumentan y la velocidad tanto de las monedas digitales como de las tradicionales se acelera a medida que disminuye el riesgo de liquidación.
Para las instituciones que rastrean oportunidades de mercado en tiempo real, esto representa una ventaja crítica. Las empresas incapaces de gestionar operaciones de liquidez y riesgo continuas perderán estructuralmente flujos de capital frente a competidores que puedan hacerlo.
Marca regulatoria: Siete pasos adelante en 2026
Los marcos regulatorios están acelerando a nivel global, aunque de manera desigual. La aprobación reciente de la SEC para que la Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC) desarrolle un programa de tokenización de valores representa un momento decisivo—los reguladores ahora contemplan formalmente fusionar blockchain con el registro de propiedad de acciones.
En otros lugares, el progreso diverge:
Corea del Sur levantó una prohibición de nueve años permitiendo que las empresas públicas tengan hasta un 5% de su capital en activos criptográficos (principalmente BTC y ETH). Esto marca un cambio significativo en el acceso institucional al capital.
Interactive Brokers integró depósitos en USDC, permitiendo financiamiento de cuentas 24/7 con planes de añadir RLUSD de Ripple y PYUSD de PayPal. Esto marca un gran paso para un corredor que elimina la fricción en la liquidación con stablecoins.
Estados Unidos enfrenta obstáculos legislativos con la Ley CLARITY debido a disputas sobre los rendimientos de stablecoins entre bancos tradicionales y emisores no bancarios—un punto de fricción clave que debe resolverse.
Los legisladores del Reino Unido proponen restricciones a las donaciones políticas en criptomonedas, citando preocupaciones por interferencias extranjeras, marcando una filosofía regulatoria distinta a otras jurisdicciones.
Estas siete señales direccionales marcan hacia dónde se dirige la regulación en 2026: mayor acceso institucional, capas de fricción que disminuyen, pero también nuevas barreras en torno a riesgos políticos y sistémicos.
Marca institucional: La preparación operativa se vuelve urgente
Para las instituciones, 2026 marca el año en que la preparación operativa pasa de ser opcional a ser esencial. Los equipos de gestión de riesgos, operaciones de tesorería, funciones de liquidación—todos deben transicionar de procesos por lotes discretos a operaciones continuas.
Esta transformación requiere:
La infraestructura ya se está formando. Los custodios regulados y las plataformas de intermediación crediticia han avanzado de pruebas de concepto a despliegues en producción. Las instituciones que inicien ahora su construcción operativa estarán en posición de acelerar cuando los marcos regulatorios se consoliden más adelante en el año.
Quienes retrasen su avance se marcarán como rezagados en un mercado que cada vez premia más la velocidad.
Marca de rendimiento del mercado: Lecciones de 2025
2025 entregó señales mixtas que vale la pena analizar. Bitcoin alcanzó un máximo histórico antes de que la volatilidad estacional comprimiera los precios. Ethereum mostró fortaleza a principios, pero enfrentó vientos en contra a mitad de año. El mercado en general demostró que la calidad importa: los activos más grandes y de grado institucional superaron a las alternativas de mediana capitalización.
Lecturas actuales (a finales de enero de 2026):
Estos datos marcan 2026 como un año donde la calidad y la utilidad superan a la especulación.
Marca de adopción: Siete factores de éxito para las criptomonedas
La pregunta clave: ¿Puede la criptomoneda avanzar más allá de los traders minoristas autodirigidos para llegar a segmentos institucionales, de gestión de patrimonio y de alta renta?
La distribución sigue siendo el desafío fundamental de las criptomonedas. Hasta que los productos financieros se comercialicen y distribuyan a través de canales tradicionales, el compromiso institucional seguirá siendo periférico. Siete factores marcan el éxito:
Cada uno marca un punto de control para la adopción institucional en 2026.
Marca hacia adelante: La imperativa del segundo año
Si 2025 fue el año de ingreso de las criptomonedas en las finanzas tradicionales, 2026 marca el segundo año—cuando el potencial teórico se vuelve realidad operacional. La industria enfrenta una única imperativa: construir y ejecutar.
La infraestructura existe. Los vientos regulatorios se están formando. La infraestructura de mercado está lista. Lo que 2026 marcará, en última instancia, es si las instituciones cripto pueden operacionalizar a la escala que exigen los mercados tokenizados.
Las instituciones incapaces de gestionar liquidez continua, aceptar stablecoins como infraestructura operativa e integrar la liquidación en blockchain en sus operaciones de tesorería no formarán parte del paradigma emergente. Este es el verdadero punto de inflexión—no la adopción tecnológica, sino la transformación institucional.
La pregunta no es si los mercados 24/7 operarán en 2026. La pregunta es si tu institución podrá hacerlo.