El mercado de criptomonedas se prepara para un espectáculo que pronto será visible para todos los participantes: una eliminación masiva de altcoins bajo el pretexto de un endurecimiento de la regulación. Este escenario conveniente permitirá que muchos proyectos desaparezcan con la conciencia tranquila, trasladando la responsabilidad a los reguladores y… a los propios inversores, que supuestamente no entendieron los riesgos. Pero la verdadera razón es mucho más prosaica: los proyectos recaudan dinero, se enriquecen y luego desaparecen, dejando una explicación legal.
Regulación como escudo perfecto para los desarrolladores
El escenario parece predecible: un proyecto lanza una moneda, la multitud la compra con entusiasmo, los desarrolladores obtienen capital y desaparecen. Ahora tienen una excusa perfecta — “culpa de los reguladores”. Pero esto no es más que un engaño bien empaquetado. Los inversores que creían en un “crecimiento inevitable” y en un “avance tecnológico” terminan en desventaja. La regulación, que supuestamente debe proteger el mercado, se convierte en un escudo cómodo para los verdaderos estafadores.
Proyectos-fantasma: de $USUAL a $TRUMP
La historia se repite con una regularidad envidiable. Recuerden cómo la comunidad insistía en comprar $USUAL a dólar, llamándolo “proyecto insustituible” y otros “bla bla” sobre su fundamentación. El resultado es evidente para todos. Luego llegó $TRUMP con promesas ruidosas de hacer a todos ricos, pero ahora sus creadores guardan silencio sobre la moneda y prefieren hablar de guerra y política. Los proyectos no mueren — simplemente entran en modo de silencio, dejando a los inversores con manchas en los gráficos.
Mem-coins y mecánica de robo con liquidez
Una historia aparte son los mem-coins, que representan una herramienta clásica para quitar dinero. Se distribuyen tokens a precios máximos, creando la ilusión de liquidez, luego se difunden “bla bla” sobre alguna rana que supuestamente debe valer al menos un dólar. La multitud cree, compra y los desarrolladores ganan. $OM cayó en un día, y en lugar de entender lo ocurrido, los inversores comenzaron a comprarlo, creyendo en un rebote. Esto no es inversión — es un juego de azar, donde la casa siempre gana.
El mercado no perdona errores — los monetiza
La verdad final es simple: el mercado recauda impuestos por las decisiones equivocadas de los inversores. Cada pérdida es una tarifa por no estudiar los riesgos, por confiar en promesas vacías y por intentar enriquecerse en un día. La regulación será el telón de fondo perfecto para este proceso, convirtiendo el fraude en “costes sistémicos”. No es un error del sistema — es su esencia.
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Cuando "bla bla" se encuentra con la regulación: la verdad sobre las caídas de las altcoins
El mercado de criptomonedas se prepara para un espectáculo que pronto será visible para todos los participantes: una eliminación masiva de altcoins bajo el pretexto de un endurecimiento de la regulación. Este escenario conveniente permitirá que muchos proyectos desaparezcan con la conciencia tranquila, trasladando la responsabilidad a los reguladores y… a los propios inversores, que supuestamente no entendieron los riesgos. Pero la verdadera razón es mucho más prosaica: los proyectos recaudan dinero, se enriquecen y luego desaparecen, dejando una explicación legal.
Regulación como escudo perfecto para los desarrolladores
El escenario parece predecible: un proyecto lanza una moneda, la multitud la compra con entusiasmo, los desarrolladores obtienen capital y desaparecen. Ahora tienen una excusa perfecta — “culpa de los reguladores”. Pero esto no es más que un engaño bien empaquetado. Los inversores que creían en un “crecimiento inevitable” y en un “avance tecnológico” terminan en desventaja. La regulación, que supuestamente debe proteger el mercado, se convierte en un escudo cómodo para los verdaderos estafadores.
Proyectos-fantasma: de $USUAL a $TRUMP
La historia se repite con una regularidad envidiable. Recuerden cómo la comunidad insistía en comprar $USUAL a dólar, llamándolo “proyecto insustituible” y otros “bla bla” sobre su fundamentación. El resultado es evidente para todos. Luego llegó $TRUMP con promesas ruidosas de hacer a todos ricos, pero ahora sus creadores guardan silencio sobre la moneda y prefieren hablar de guerra y política. Los proyectos no mueren — simplemente entran en modo de silencio, dejando a los inversores con manchas en los gráficos.
Mem-coins y mecánica de robo con liquidez
Una historia aparte son los mem-coins, que representan una herramienta clásica para quitar dinero. Se distribuyen tokens a precios máximos, creando la ilusión de liquidez, luego se difunden “bla bla” sobre alguna rana que supuestamente debe valer al menos un dólar. La multitud cree, compra y los desarrolladores ganan. $OM cayó en un día, y en lugar de entender lo ocurrido, los inversores comenzaron a comprarlo, creyendo en un rebote. Esto no es inversión — es un juego de azar, donde la casa siempre gana.
El mercado no perdona errores — los monetiza
La verdad final es simple: el mercado recauda impuestos por las decisiones equivocadas de los inversores. Cada pérdida es una tarifa por no estudiar los riesgos, por confiar en promesas vacías y por intentar enriquecerse en un día. La regulación será el telón de fondo perfecto para este proceso, convirtiendo el fraude en “costes sistémicos”. No es un error del sistema — es su esencia.